Me aventuré por ese extraño mundo llamado Palermo para un paseo solitario, y resultó ser que cuando estaba volviendo para casa, se me cruzó una hoja que recién había caído de un árbol para ir a parar a una calle empedrada. Y vi mi sombra al lado de ella, y ella la miró, y luego me miró a mi y me preguntó:
-”Por que es que estás solo dando vueltas por acá?“
-”Es que tenía ganas de disfrutar de este día de otoño eterno” – le respondí
-”Que bueno, porque yo también. Me aburrí de estar viendo todo desde allá arriba, así que decidí bajar un rato“
-”Seré curioso” – Pregunté – “por que te aburriste de estar allá arriba?“
-”Es que había mucha gente, y el ruido era insoportable, y como yo siempre fui una hojita tranquila, me escapé para obtener un poco de silencio, pero ahora me estoy empezando a sentir sola, ya hace un rato largo que estoy pensando sobre la vida, el universo y esas cosas, pero no tengo a nadie con quien charlarlas“
-”Me vendría bien un poco de compañía” – concluí.
Y así fue como se tomó de mi mano y caminamos juntos de regreso a casa, charlando sobre la vida, el universo y esas cosas.
Cuando estábamos llegando, un viento fuerte sopló hacia el sur, y allí me pidió:
-”Podés dejarme acá, estoy segura de que el viento me va a llevar hacia rumbos interesantes, y el también tiene muchas cosas para contarme“
Concordamos en que alguna vez nos íbamos a volver a encontrar para contarnos que fue de nuestras vidas y mientras tanto yo seguiría hablando sobre la vida, el universo y esas cosas con la gente que este mas cercana a mi, solo por hablarlo, y solo porque es lindo.