Palermo

La noche me sorprendió a la salida del subte de la estación Scalabrini Ortiz, caminé por esa avenida hasta llegar a Nicaragua, donde doble por Soler, solo para ver la puerta de mi antiguo trabajo, sentí una mezcla de odio reconfortante, ya nunca más iba a tener que sufrir dentro de ese lugar, y ahora, viéndolo desde afuera, comprendo que mi meta es no quedarme quieto, vivir, conocer, explorar, ganar, perder, volver a encontrar. Seguí camino, las vidrieras de Palermo llamaban mi atención, es la primera vez en mi vida que me siento a gusto con lo que llevo puesto, finalmente encontré mi lugar y no hubo necesidad de fingir absolutamente nada, me sentí triunfante, en pocas semanas mi vida va a volver a cambiar, dejar de vivir en el aire para encaminarme en un nuevo rumbo, el fin de un letargo, y mi público, feliz de ver mi progreso. ¿Debería sentirme satisfecho? no lo se, pero así me siento y al mismo tiempo ansioso.

-”¡¿Doscientos ochenta pesos por un pantalón?!, metetelos en el orto” - pensándolo bien, creo que debo llegar al punto de que esa cifra no me importe, paciencia, todavía no llegó esa etapa, pero falta poco, eso espero.

Continué mi camino, “cerveza” - pensé, sí, eso es lo que necesito ahora. Caminé hasta la plaza Cortázar y ahí me instalé, “bar el taller“, no se, ya no me importa, “dame una cerveza… esperá, tengo hambre, traeme también un tostado“. Ya con mi festín servido, me dispuse a hacer lo que mejor sé: pensar. La gente en este barrio es extraña, es como si no notara la presencia de los demás, con sus ropas caras y su expresión de superados. Hipócritas, gente que no vive. Un momento, es así en todos lados.

 

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Un tipo pasa con una valija enorme y me pregunta algo, no lo escuché, me saqué los auriculares y me repitió: “¿DVDs?” - “Ah… no, gracias… pará! tenés una pelicula que se llama ‘más bien’?
- “No” - me respondió algo confuso - “pero gracias por preguntarme“. ¿Por que? ¿le habré alegrado la noche por demostrarle que mi intención era comprarle una película ?

Seguí observando, este barrio es tan raro, un tipo con zancos disfrazado de payaso pide monedas en frente mío, una mina frena para darme una tarjeta para ver un show cómico, “venite, entran dos y paga uno“,
-”ups, debo haber olvidado al acompañante, no hay un dos“- mientras hacía que buscaba entre mis bolsillos a mi compañero, no le gustó la broma, se fue puteando por lo bajo.

Por último, pero no menos importante, un flaco estaba vendiendo su libro, Tomás dijo que se llamaba, “Otro Marcos” - pensé, le compré un libro, dos almas solitarias se saludaron. Doscientas palabras, cincuenta comas, una palabra o frase repetida diez veces, una palabra o frase repetida cinco veces, un paréntesis, una pregunta, igual principio que final, un punto. Cada relato de los veintisiete que componen al libro deben llevar ese esquema, me acabo de enterar que existe algo llamado patafísica, gracias Tomás.

¿Y ahora que? el tipo de los zancos me está poniendo nervioso, la zona está todavía algo despoblada para lo que es. La noche me espera una cama que debo compartir con Dante, desde que dejé mi casa vivo con él, hasta que salgan esos putos tramites legales que me permitan alquilar algo. Odio este sistema, para subir hay que convertirse en un hijo de puta, porque sino te empujan hacia abajo.

La cerveza comienza a hacer efecto, es hora de partir, pero no sin antes dar una vuelta. Reconocimiento de terreno, pienso volver muchas veces, acá nadie pregunta por que.

Mientras voy caminando por Honduras, sin haber pasado todavía la plaza, alguien exclama mi nombre, era Dante, estaba con Malena tomando algo. Esa noche necesitaba soledad, pero me vino bien un poco de compañía, nos quedamos riéndonos de la gente un largo rato. Volvimos todos juntos, nos despedimos de Malena, nos fuimos a dormir, antes chequeé los mails, nada. Y apenas son las tres de la mañana, adiós Sábado.

5 Comentarios »

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    No fuiste el único, ese sábado también ví al estúpido de zancos. Es más, seguro que nos cruzamos, pero más seguro estoy que íbamos con la cabeza gacha escuchando música.
    Estaba invitado a un cumpleaños en un pub-bar restó (le dicen así ahora), o sea un boliche donde se puede comer pizza.
    Pagué un fangote de guita por comer pizza libre (andáaaaa), la mina que me gustó en el momento se fue antes de que empezara la joda ¡y lo peor es que me quedé en la joda! punchi punchi, música pedorra salpicada con algo de Diego Torres. ¿Y la cumbia? Soy santafesino y groncho, quiero apretar algo.
    Eran las 3 am, había tomado solo 2 birras (nooooo!), “¿qué hago, me tomo un whisky? No, es un Hiram Walker, mejor otra birra” me dije.
    A las 3.30 me estaba volviendo a casa… Otra sábado perdido :-S

    pd: da para un post, pero la del cumpleaños a veces lee mi weblog :P

    Comentario por Kana — Mayo 15, 2007 #

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    vale aclarar que el que andaba por Palermo era Marcos, no yo )

    Comentario por Pablo Fabregat — Mayo 15, 2007 #

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    ¿Quién es Marcos? ¿Tu alter-ego?

    Comentario por Kana — Mayo 15, 2007 #

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    Se nota que vos tampoco leés :P
    http://documentandolavida.opentux.com.ar/adios-adolescenciarelatos/

    Comentario por Pablo Fabregat — Mayo 15, 2007 #

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    Ah, encima tenés tanto ego que pretendés que leamos todo :P
    Seguro Marcos es tu alter-ego entonces :mrgreen:

    Comentario por Kana — Mayo 16, 2007 #

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