La Puerta

Una ruta en el medio de una montaña estaba inundada por la noche, llovía torrencialmente, solo podía escucharse el agua golpeando contra el pavimento y el horizonte, amenazaba con kilómetros y kilómetros de nada. Recuerdo estar volviendo de pagar el alquiler cuando me encontré en el medio del camino, en una curva, nada más que yo, la ruta y la montaña. Frente mío, una puerta invisible se hizo visible apenas introduje la llave en la cerradura, con su correspondiente marco. Al cruzar el umbral temí por que algún auto chocara contra esta solitaria puerta, así que me apuré a llegar al otro extremo para que el resto de la casa se haga visible para que sea fácil de evitar, y al llegar, desde lejos, pude ver como un auto por poco choca con la puerta, las luces rebotaron contra ella y frenó a tiempo, tenía que apurarme más.

Finalmente llegué y me dí cuenta que era mi antigua casa, mi madre estaba en ella, el resto del hogar se materializó, pero las paredes eran lila y las hornallas de la cocina estaban encendidas por el frío. Mamá me retó por haber entrado por la otra puerta, alegando que era peligroso justamente porque podía haber un accidente.

Vi viejos muebles que me acompañaron toda la vida, y esa esencia de mi antigua habitación que hoy solo es un buen recuerdo, mi abuelo merodeaba el resto de la casa y me dí cuenta que al final de la curva se encontraba esa otra casa que aparecía en sueños recurrentes, en donde al principio los techos de cristal estaban intactos, pero más adelante, en otros sueños, aparecían totalmente destruidos y parecía que habían pasado años desde la última vez.

Acto siguiente me encontré en esa casa, destruida, investigué los pasillos que siempre había recorrido, seguían ahí, solo que la pintura de las paredes estaba descascarandose y había demasiada suciedad y polvo. El cuarto secreto, en el tercer piso, tenía sus puertas abiertas y la oscuridad en su interior me llamaba a gritos.

Me desperté gritando “basta!” justo antes de entrar en la habitación, ni esa vez ni ninguna de las otras pude saber que es lo que albergaba en su interior, tal vez algún día lo sepa.

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One Comentario

  1. Che, qué sueños locos. Yo he tenido pocos así, siempre termino soñando con minas…

    Comentado agosto 6, 2007 a las 10:48 pm | Permalink

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