Partiendo

Ha llegado el momento de tomar mis merecidos 15 días de vacaciones y usarlos. Destino: Bariloche. Por tanto, y como se que a este blog le crece la barba cada vez que el intervalo entre articulo y articulo crece, voy a usar el viejo truco del post programado, y, de esta manera, mantener un flujo de artículos constantes que irán apareciendo a lo largo de mis vacaciones. Nadie lo va a notar, ahí está lo divertido.
Este también fue automático :P
Felices Vacaciones a mi, nos leemos dentro de unos días.
Maldita Propaganda
Me gustaría saber que fue lo que se fumaron los creativos de la agencia de publicidad para creer que poner a un viejo gagá gritando “and the winner iiiiiiiiiiiiiiiisssssssssss… fernandouuuu” es buena onda.
No, no es buena onda, es irritante, me lastima los oidos y no creo ser el único. A la hoguera con ellos.
Renacer
A mi amigo mbrotos.
Giró hacia el sillón y con una expresión desafiante exclamó:
- Que mirás?!
Al mismo tiempo en que su compañera imaginaria sentía toda la culpa del mundo sobre sus hombros y ambos reconocían el error de aquel acto. El conciliaría a su conciencia con fantasías eróticas.
Seguramente luego vendrían las escenas de discusión para llegar a la conclusión de que habiendo dicho las palabras correctas en el momento correcto, su compañera en ese instante no sería imaginaria.
Y al imaginarla de carne y hueso, él caería en la realidad de que esa carne es deseada por otras carnes. Y la paranoia se apoderaría por completo de su ser, haciéndolo sufrir de insomnios y falsos convencimientos de que todo provenía de su cabeza.
Para luego pensar en momentos y situaciones mejores, en donde la oscuridad estaba guardada en cajones separados. Y putear a causa de la destructiva ansiedad de desear que la luz entre confiada una vez más.
Y luego, claro, esos momentos en donde se regalaban palabras y el mundo dejaba de existir, miradas, gestos, costumbres, reír, dormir, despertar, querer, enseñar, aprender, vivir. Sumirse en un nuevo sueño y despertar con la amarga sensación de comenzar un nuevo día en silencio.
Sofía miraba por la ventana del bar a un viejo que intentaba cruzar la calle bajo un diluvio. En otro momento hubiera sacado su camara y habría obtenido un set completo de excelentes fotos, pero hoy era un espacio vacío, algo no encajaba y la sensación de haber elegido el camino incorrecto la venía persiguiendo hacía semanas. Sí, gracias, otro cortado. Ese que viene caminando, abrazando a la lluvia es Marcos, siempre tan feliz con su estúpida lluvia. ¿Que carajos hace por acá?. La reconoció a través del vidrio y sonrió, triunfante, él estaba ya muy lejos de su esclavitud, buscó algo en su bolsillo, su celular, atendió el llamado mientras seguía caminando hacia algún destino. Volvió a mirarme, se ríe el desgraciado, si, si, chau, desaparecé.
Un rayo quebró al cielo en dos y un manto negro cubrió su alma, recordó aquella última charla. Su estructurada vida, su excusa de no querer seguir una rutina, pero que en realidad sí lo era, y lo peor fue darse cuenta tan tarde, tan lejos ya de poder renunciar, tenía su carrera formada, sus deudas, sus amigos, su departamento en Caballito. Pero si a ella le gustaba todo eso, ¿como podía ser que ahora solo haya un hueco?. Se concentró tanto en tener su propio edificio de ideas y no-rutinas que olvidó la razón original por el cual se alejó de este país, su familia y la vida que ella no quería, lejos, lejos. Pero ahora en el mismo lugar que ellos. Es imposible escapar de los genes. Mejor pago la cuenta y me voy, ya paró de llover.

Encendió un cigarrillo y se dejó llevar envuelta en su propio humo, flotando hacia ningún lado, esquivando a nadie en ese Domingo roñoso, en un estado completamente automático en donde eran solo ella y su tabaco. Y Marcos, Marcos, tan lejano y tan cerca, cerca como la tormenta que está volviendo. Y caen las primeras gotas, tic-tic, en la cara de Sofía, y sintió que ya no la odiaba, sino que la reconfortaba. Y ahora eran varias gotas, y todas les recorrían la cara y las saludaban, dándole la bienvenida. La llovizna volvió a convertirse en diluvio y la abrazó. No pudo caminar más y se entregó a ella, dirigió su mirada al cielo, estalló en una competencia en donde le jugaba a la lluvia que su tormenta era más grande. Florida estaba desierta, eran solo ella y su nueva amiga. Y ahora lo comprendía, ahora podía tomar un nuevo camino, pero él ya estaba lejos.
Y golpear la pared, maldecir al mundo entero desde mi cabeza, espectros, todos espectros y ella allá, en el fondo, riéndose de mí, sintiéndose aliviada de que ya no soy parte de su vida. ¿Cuanto tiempo hace falta para recuperar la compostura?. Es imposible, algo que nunca tuve, todo fue ficción y un puto juego. Y pensar que eramos solo mi universo y yo. Sería tan fácil, lo único que tengo que hacer es subirme a la baranda y dejarme llevar, cerrar los ojos, sentir el viento, el último aliento, soltar a la vida en su última llama, abrazar a la muerte y ser uno con ella, sentir realmente el vacío que tanto me persiguió estos últimos meses. Y la luz se apagaría y solo quedaría nada. Dormir eternamente, en paz, fusionándome con la tierra y poco a poco desaparecer por completo, unirme con el universo y su inmensidad. Sí, es facil, lo único que tengo que hacer es vencer al vértigo.
El teléfono sonó.
Las habladurías del mundo
Toda toda la ternura me darás
si te ofrezco ser
parte de tu cuerpo
Y ya al acariciarme me darás
los espejos que son de tu día del
alma
Mientras oigo trinos voces
oigo más
son aquellos los dioses que nos escuchaban, nenaNo estoy atado a ningún sueño ya
Las habladurías del mundo
no pueden atraparnosVeo veo las palabras nunca son
lo mejor para estar desnudos
Ni ni la anaconda es como el buey
ya no hay más reyes de la selva
Toda toda la ternura me darás
si te ofrezco ser carne de tu cuerpoNo estoy atado a ningún sueño ya
Las habladurías del mundo
no pueden atraparnos
Luis Alberto Spinetta - Artaud
Las alitas
Considérese la siguiente posición:
Recostar lo que entre del cuerpo sobre el asiento trasero de un auto, dejando los pies en el piso del mismo, las manos apoyadas sobre el pecho, una mochila o morral como almohada y la vista dirigida hacia el cielo, pasando por la ventanilla que se encuentra detrás de la cabeza(es importante que la visión sea clara y no sea, por ejemplo, un vidrio polarizado). Ahora el coche debe ponerse en movimiento sin rumbo fijo(el conductor puede hacer las veces de confidente —y hasta puede haber un co-piloto— pero no en este momento, debe haber música proveniente de los parlantes o simplemente sonido ambiente, lo importante es mantenerse uno mismo en silencio). Mantener la vista hacia arriba, viendo pasar los árboles, edificios, aves, semáforos, publicidades y distintos faros de luz, entre otras cosas.
El efecto logrado es un paisaje invertido y recuerdos de la niñez, en donde íbamos con mamá en su auto a la casa del abu y yo me divertía acariciando las nubes, escuchando música o su voz, que solía quejarse por los precios de algo. Y yo pensaba en el rico pollo al horno con papas que hace el abu, mi estomago cruje de la emoción y no abu, no me gusta la batata, yo quiero el alita y papas y seguro mamá agarra la pata, siempre le gustó la pata, esa fascinación, es aburrida la pata, tiene mucha carne y llegando al hueso ya no tiene gusto, si a fin de cuentas lo rico del pollo es la piel. No importa, a ustedes no les gusta las alitas, yo me encargo, y me sirvo un poco de gaseosa en mi vaso de River porque me estoy quemando con una papa, que está tan rica y crocante como solo el abu sabe hacerlas.
-Ya se fue, Marcos -dijo Javier y me di cuenta que habíamos llegado a la primer parada de nuestro viaje nocturno y la última que quedó con nosotros ya estaba entrando en el hostel, me levanté y pasé adelante, ahora me tocaba un primer plano de las avenidas y el viento que hervía la noche golpeando nuestras caras, la música a medio volumen y que bien que estuvo esta noche, tenemos que seguir repitiéndolas con más gente. El calor era insoportable y podía sentir como mi cara se iba convirtiendo en agua, mientras los coches a nuestro alrededor flotaban hacia adelante, las luces marcaban una linea recta y se perdían detrás de nuestro transporte, Javier terminó por sumirse entre tratar de manejar y luchar contra las gotas de sudor que invadían su cara, de a ratos puteaba porque el aire acondicionado estaba roto.
El abu ponía el ventilador en marcha porque entre el calor del horno y el de los domingos al mediodía la cosa se ponía un poco densa, pero al final siempre terminaban tomando café y yo comía chocolates, la golosina que siempre estaba disponible en la casa del abu y que en casa nunca había porque entre mamá y yo no podíamos con la tentación y la idea de mantener una reserva era completamente imposible. Mientras tanto en la tele pasaban alguna película de cine nacional, aunque quería ver dibujitos siempre me terminaba enganchando con cualquier cosa que pasaran, como Olmedo y Porcel, alguna de Minguito o los bañeros más locos del mundo. Y además era el encargado oficial de terminar la gaseosa, total ellos tomaban café.
Considérese esta otra posición:
Colocarse horizontalmente, boca arriba, en un balcón del sexto piso que da a la calle. Es importante que sea exactamente unos minutos antes de que la lluvia comience a caer, de manera tal que se encuentra en posición perfecta para observar los relámpagos previos a la tormenta. Está permitido fumar un cigarrillo mientras se disfruta del espectáculo.
Luego de un breve momento, colocarse nuevamente en posición vertical, ahora de espaldas y contra las rejas que deben llegar hasta un poco más arriba de la cintura. Tomarse con las manos de la baranda y estirar la cabeza hacia atrás, lo suficiente como para quedar estirado y no caerse. Ultimo paso, cerrar los ojos y recibir con gusto cada gota que golpea la cara.
El efecto logrado es bajar la temperatura agobiante del cuerpo mientras los chusmas de los vecinos creen loco al que efectúa la acción y recordar que con ella nunca hubo oportunidad de correr debajo de la lluvia, que ahora ese subte está tan lejos y cada momento es una pequeña daga tratando de cortar pero ya no duele tanto, total que este año la facultad y el trabajo y los viajes.
Con cuanta facilidad solía perderme en simplezas y disfrutar de ellas, el primer asiento del subte era siempre la mejor película del mundo, y ojo no te me pongas en frente porque se armaba la podrida, tenés todo el subte para sentarte y justo venís a ponerte adelante mio. Ahora es caer en cualquier asiento y contentarme con ir sentado, recibir un poco de viento y escuchar música, de vez en cuando mirar algún espectáculo, como el pelado que pegó la nariz contra la puerta y mira hacia las vías o aquella nena con las sandalias que tienen luces de colores que parpadean. Y que tarde estoy llegando al trabajo, siempre lo mismo. Ahora que me acuerdo nunca viajé con el abu en subte, siempre fue en colectivo o taxi o auto, pero subte no, tampoco pude saber si a él le gustaba, solo supe que tenía un calor que lo estaba quemando por dentro y lo siguiente eran los enfermeros subiéndolo a la ambulancia y él que le decía a mamá que ya no podía más, y la doctora diciendo que hicieron todo lo que estuvo a su alcance pero que no pudieron.
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Toda toda la ternura me darás