Las alitas

arbol.jpgConsidérese la siguiente posición:
Recostar lo que entre del cuerpo sobre el asiento trasero de un auto, dejando los pies en el piso del mismo, las manos apoyadas sobre el pecho, una mochila o morral como almohada y la vista dirigida hacia el cielo, pasando por la ventanilla que se encuentra detrás de la cabeza(es importante que la visión sea clara y no sea, por ejemplo, un vidrio polarizado). Ahora el coche debe ponerse en movimiento sin rumbo fijo(el conductor puede hacer las veces de confidente —y hasta puede haber un co-piloto— pero no en este momento, debe haber música proveniente de los parlantes o simplemente sonido ambiente, lo importante es mantenerse uno mismo en silencio). Mantener la vista hacia arriba, viendo pasar los árboles, edificios, aves, semáforos, publicidades y distintos faros de luz, entre otras cosas.
El efecto logrado es un paisaje invertido y recuerdos de la niñez, en donde íbamos con mamá en su auto a la casa del abu y yo me divertía acariciando las nubes, escuchando música o su voz, que solía quejarse por los precios de algo. Y yo pensaba en el rico pollo al horno con papas que hace el abu, mi estomago cruje de la emoción y no abu, no me gusta la batata, yo quiero el alita y papas y seguro mamá agarra la pata, siempre le gustó la pata, esa fascinación, es aburrida la pata, tiene mucha carne y llegando al hueso ya no tiene gusto, si a fin de cuentas lo rico del pollo es la piel. No importa, a ustedes no les gusta las alitas, yo me encargo, y me sirvo un poco de gaseosa en mi vaso de River porque me estoy quemando con una papa, que está tan rica y crocante como solo el abu sabe hacerlas.
-Ya se fue, Marcos -dijo Javier y me di cuenta que habíamos llegado a la primer parada de nuestro viaje nocturno y la última que quedó con nosotros ya estaba entrando en el hostel, me levanté y pasé adelante, ahora me tocaba un primer plano de las avenidas y el viento que hervía la noche golpeando nuestras caras, la música a medio volumen y que bien que estuvo esta noche, tenemos que seguir repitiéndolas con más gente. El calor era insoportable y podía sentir como mi cara se iba convirtiendo en agua, mientras los coches a nuestro alrededor flotaban hacia adelante, las luces marcaban una linea recta y se perdían detrás de nuestro transporte, Javier terminó por sumirse entre tratar de manejar y luchar contra las gotas de sudor que invadían su cara, de a ratos puteaba porque el aire acondicionado estaba roto.
El abu ponía el ventilador en marcha porque entre el calor del horno y el de los domingos al mediodía la cosa se ponía un poco densa, pero al final siempre terminaban tomando café y yo comía chocolates, la golosina que siempre estaba disponible en la casa del abu y que en casa nunca había porque entre mamá y yo no podíamos con la tentación y la idea de mantener una reserva era completamente imposible. Mientras tanto en la tele pasaban alguna película de cine nacional, aunque quería ver dibujitos siempre me terminaba enganchando con cualquier cosa que pasaran, como Olmedo y Porcel, alguna de Minguito o los bañeros más locos del mundo. Y además era el encargado oficial de terminar la gaseosa, total ellos tomaban café.

lluvia.jpg

Considérese esta otra posición:
Colocarse horizontalmente, boca arriba, en un balcón del sexto piso que da a la calle. Es importante que sea exactamente unos minutos antes de que la lluvia comience a caer, de manera tal que se encuentra en posición perfecta para observar los relámpagos previos a la tormenta. Está permitido fumar un cigarrillo mientras se disfruta del espectáculo.
Luego de un breve momento, colocarse nuevamente en posición vertical, ahora de espaldas y contra las rejas que deben llegar hasta un poco más arriba de la cintura. Tomarse con las manos de la baranda y estirar la cabeza hacia atrás, lo suficiente como para quedar estirado y no caerse. Ultimo paso, cerrar los ojos y recibir con gusto cada gota que golpea la cara.
El efecto logrado es bajar la temperatura agobiante del cuerpo mientras los chusmas de los vecinos creen loco al que efectúa la acción y recordar que con ella nunca hubo oportunidad de correr debajo de la lluvia, que ahora ese subte está tan lejos y cada momento es una pequeña daga tratando de cortar pero ya no duele tanto, total que este año la facultad y el trabajo y los viajes.
Con cuanta facilidad solía perderme en simplezas y disfrutar de ellas, el primer asiento del subte era siempre la mejor película del mundo, y ojo no te me pongas en frente porque se armaba la podrida, tenés todo el subte para sentarte y justo venís a ponerte adelante mio. Ahora es caer en cualquier asiento y contentarme con ir sentado, recibir un poco de viento y escuchar música, de vez en cuando mirar algún espectáculo, como el pelado que pegó la nariz contra la puerta y mira hacia las vías o aquella nena con las sandalias que tienen luces de colores que parpadean. Y que tarde estoy llegando al trabajo, siempre lo mismo. Ahora que me acuerdo nunca viajé con el abu en subte, siempre fue en colectivo o taxi o auto, pero subte no, tampoco pude saber si a él le gustaba, solo supe que tenía un calor que lo estaba quemando por dentro y lo siguiente eran los enfermeros subiéndolo a la ambulancia y él que le decía a mamá que ya no podía más, y la doctora diciendo que hicieron todo lo que estuvo a su alcance pero que no pudieron.

4 Comentarios »

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    Che chabon nunca entiendo tus cosas!

    Un abrazo, espero que nos veamos!

    NeO24666
    Andres

    Comentario por NeO24666 — Enero 9, 2008 #

  2. Gravatar Icon

    Muy bueno lo del balcón, de las “simplezas” que mas disfruto la previa a las tormentas y recibir las primeras gotas.
    La imagen acostado en el auto también es buenísima.

    Saludos

    Comentario por Sr. D — Enero 10, 2008 #

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    Está bien.
    Es una locura pero con cierto estilo.

    Chabón, seguí escribiendo, sino la locura va a ser peor.

    Comentario por Hernán Nadal — Enero 11, 2008 #

  4. Gravatar Icon

    genial…a mi me encantaba viajar acostada en el asiento de atras… SIEMPRE… era lo mejor, escuchar cuando hablaban entre ellos (mis viejos, digo), escuchar la musica, dormirme, perderme en el techo del auto con mis propias fantasías y juegos de nena.
    En el subte, parada en la ventana del primer vagon, ese que va de frente… probablemente si nos cruzamos me habras puteado, porque tapaba la ventana para ver… y en la linea b, el subte es de madera, cruje y se mueve a full, las luces parpadean cuando pasa algunos tuneles o esta por llegar a alguna estacion… y que linda sensacion cuando pasaba por alguna estacion desierta y no paraba!

    de la lluvia, me gusta mucho mas el momento posterior… todo en calma y en silencio, todo mojado, olor a lluvia en el asfalto, y a verde en la quinta.

    yo recomiendo, sentarse en el escalon de algun negocio de once, alli por corrientes y pueyrredon, un domingo a las 7 pm… espectacular… la paz, pero sobretodo la melancolia… muy borgiana

    -.LibreSöL.-

    Comentario por -.LibreSöL.- — Enero 30, 2008 #

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