Osvaldo

yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla

Nicolás Maquiavelo

El sol posaba sus últimos rayos sobre los edificios que rodean al Parque Rivadavia y una suave brisa se deslizaba llevando consigo algunas hojas ya cansadas de observar desde las alturas. Salió de su casa para respirar un poco de paz, intentarlo más temprano hubiera sido lidiar con la plaga de gente que tanto lo incomoda.

Al llegar, sin demasiado trabajo para encontrar un buen asiento, un pájaro se posó en su hombro y lo guió hasta un banco en el medio del parque, allí se sentó y leyeron juntos; “la insoportable levedad del ser” decía la tapa del libro.

Osvaldo(Marcos decidió llamar así a su nuevo compañero) podía entrar en la palma de una mano. Su plumaje es algo especial, negro, pero cuando la luz refleja sobre él, se torna violeta y brillante. Suele sobrevolar esa zona en busca de almas con quienes charlar sobre nada y todo. Osvaldo una vez fue ser humano y se encontraba tan cansado de la sociedad que decidió convertirse en lo que hoy es y desprenderse de ella para siempre, engendrando alas y observando desde muy arriba la ciudad, para que, de vez en cuando, bajar y burlarse de ella. Pero lo que más le gustaba era leer, y como no tenía dedos para pasar de página, simplemente se posaba en el hombro de algún otro lector y saciaba así su sed de palabras.

Varias horas estuvieron leyendo juntos, hasta que el sol dio su último suspiro y desapareció – es hora de irme – dijo Marcos, pero el pajarraco lo detuvo:
- ¿Alguna vez te dieron ganas de dejar de ser parte de esta ciudad, esta raza?
- Todo el tiempo – respondió sin dudar.
- ¿y a que estás esperando? – reprochó.
- Es más divertido mirar todo desde acá abajo.
El ave se sintió ofendida, pero comprendió.

Claro que era más divertido, y Marcos se sentía feliz por no haber optado una posición más cómoda, engendrar alas y desaparecer, no podía imaginarse una vida sin preocupaciones, en donde los cuestionamientos hacia la sociedad y hacia sí mismo no existieran, era mucho más interesante permanecer quieto durante horas y luchar mentalmente con fantasmas que seguramente nunca existieron. Caos, cosmos, es lo mismo. Las reglas fueron inventadas por una única razón; controlar a una sociedad ignorante bajo la más ridícula y burda de las excusas: controlar al caos con el cosmos(es necesario, dicen, emborrachados de poder). Alinear a todos bajo un mismo mando, haciendo sentir culpables y hasta criminales a quienes no estén de acuerdo con el control. Un control maquiavélico para quedarse con mi bolsillo, mi cabeza, mi cuerpo y finalmente mi alma, alentándome a cometer infidelidades contra mi vida, mientras nos dicen que eso está mal, eso no se hace(no aprieten el botón rojo). ¿Debo sentirme culpable al estar sentado en mi balcón a las tres de la mañana, hundido en mi propio ser, desmenuzando verdades e hilando incoherencias?. Escupir. Alejado estoy ya de este mundo y es un solo camino de ida. Engendrar alas y volar.

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Ya era imposible leer y así fue como acordaron andar juntos un rato, Osvaldo se elevó pero no muy lejos, posándose en una rama acá, una rama allá, el techo de un auto, las rejas de un bar. Marcos entrando y perdiéndose entre la multitud. Engendrar alas y volar. O no, hoy ser un simple ser vivo. Y las alas desaparecieron, y su cuerpo creció. Sus alas se convirtieron en un fino traje gris. Sus patas en pies. Finalmente sus manos peinaron una larga cabellera rubia y se aventuró dentro del oscuro bar, desequilibrado por su antigua nueva forma.

Quiso pedir una cerveza, pero recordó que no tenía dinero, encontró a Marcos con dos desconocidos que lo miraban fijamente en el momento que le informo que ahora estaba de visita. Pero claro, vení que te acompaño y nos tomamos una juntos. Marcos giró mientras caminaban y le echó una mirada cómplice a uno de sus compañeros. Encontraron un espacio vacío en la barra y comenzaron a beber del dulce néctar de la noche.

Comprendió que no tenía sentido mantenerse alejado, había que enfrentar al cosmos, al caos, ya no mas vuelos, ahora realidad, ahora escupir. Terminar la cerveza y desaparecer, que total Marcos ya tuvo lo suyo.

Una Respuesta a “Osvaldo”

  1. andrea dice:

    buscando a un amigo caí aca.sos lindo .chau

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