Habitación 402

1moreno2.jpgEl dilema: dar la última pitada de cigarrillo o el último sorbo de cerveza. Marcos pensaba esto mientras en sus manos sostenía una invitación permanente a Chile y sus bolsos permanecían tranquilos a su lado. Los dos meses que habían pasado bastaron para decidirlo, pero el cigarrillo o la cerveza. Y el mozo del bar friends esperaba impaciente la llamada del cliente para que pague la cuenta y se vaya, que la gente entraba y entraba y ya casi no quedaba lugar. Su celular sonó y ella escuchó lo que esperaba oír. Ya no habrían mas vueltas.

Pero antes Marcos se despedía de Dante, que se queda a vivir en el Sur, que consiguió trabajo de afuera y no necesita presencia física para llevarlo a cabo. Dante que ahora vive con Andrea, Dante feliz, Dante realizado. Chau viejo, cuidáte mucho y abrigáte en el invierno que la nieve se te mete hasta los talones. Y Andrea que agradecía el viaje.

Pero antes Marcos se había levantado esa mañana en una cama que no era de él, con un hueco y una nota que lo invitaba a un lugar desconocido, pero que podría ser su hogar si así lo quería. Sentía el cuerpo pesado pero aliviado de una siesta que lo reparó casi por completo. El espejo reflejó a otra persona, a una que él no conocía, una que aprendió tanto y ahora le transmitía ese conocimiento, y se sintió satisfecho. Lavó su cara, peinó cuidadosamente su pelo, se vistió y armó los bolsos. El centro cívico lo miró por última vez, con su Nahuel Huapi y su monumento a un Roca cansado y abatido, repleto de grafittis a modo de repudio. Y el viento tibio que fue acariciado por la cara de Marcos y con sus ojos cerrados dejaba entrar cada suspiro de las montañas cercanas, ellas, que tanto vieron y tanto lo resguardaron de la falsa inmensidad de Capital.

Pero antes Marcos había dejado una nota en el hotel:

7:35
Estoy por la zona y no podía dejar de pasar por tu hotel para saludarte. Esta noche van a hacerme una cena de bienvenida y me gustaría verte por ahí, pero si se te complican los tiempos todo bien!. Mi celular es … y la cena va a ser en … .
Un beso.

Marcos

1oficina.jpgPero antes Marcos conoció a Camila en la oficina y hablaron de sus vidas, el con las computadoras, ella con las relaciones públicas. Ella chilena, él argentino. El reggae que aturdía poco, infiltrándose en la piel y haciendo mover los cuerpos, con una luz negra que hacía brillar la ropa y sus ojos, esos ojos que había que mirar mientras se brindaba y luego besar esos labios que encontró perfectos y lo llevaron a la primera de tantas noches y días en donde ya no quería estar solo. Y el alcohol daba vueltas en su cabeza. Una mesa con la bandera de Jamaica pintada en toda su superficie les contó lo bien que la estaba pasando y ahora solo era ella y el mundo desaparecía a su alrededor, dejándolo a merced de la teoría en donde todo puede empezar de nuevo. A Marcos le gustaba Camila, y a Camila le gustaba Marcos, por si quedaba alguna duda. Y entonces esa primer noche-génesis los llevó a caminar por la orilla del lago, ese lago azul, que se te mete por la punta de los pies y si te zambullís el frío pasa rápido. Y las estrellas de un lado que ya no eran solo cuerpos azules(como el lago), sino que ahora eran estrellas y cada una de ellas era testigo mientras los faroles del otro lado emitían una luz anaranjada, que iba apagándose de a poco, anunciando el final de la noche.

Pero antes Marcos conoció a Matt gracias a un amigo poco lejano de Buenos Aires que vivió casi toda su vida en Bariloche y que ahora coincidía un par de semanas con él. Matt es un personaje de unos treinta y tantos que sabe hablar y ser sincero, es feliz en su mundo y se nutre noche y día de la esencia del paisaje, que funciona como cargador, y su mente y cuerpo de batería. Su pipa emite volutas de humo que no se alejan ni escapan, sino que se despiden de su dueño tristemente, pero satisfechas de haber cumplido su trabajo, desvaneciéndose en un aire que acaricia su tapado de pana verde y su cabellera castaña hasta los hombros. Matt llevó a Marcos a conocer un lugar llamado cariñosamente por sus habitúes la oficina, por razones obvias. Y fueron una, dos, diez veces a la oficina y compartieron historias de antaño y verdades que arrancan la piel, mezcladas entre cerveza y tabaco. La oficina es un pub como cualquier otro, con ese no-se-que que hace que uno se sienta cómodo, una especie de pseudo-hogar, que alberga tres mesas con sillas fijas en el pasillo principal por donde se entra(e inmediatamente luego de la entrada, a la izquierda, se encuentra una enorme estufa fuera de uso, convertida en la cuarta pero primera silla y escritorio) y luego un pasillo más largo que nos lleva a la pista principal, con las barras, el dj, las preciadas heladeras llenas de alcohol y afiches reggae pegados por todos los rincones, obvio que había de Bob Marley. Pero no, no se fumaba marihuana ahí adentro. -Ella es Camila.- dijo Matt, mientras seguía presentándome gente y se acercaba a mi oído -Apagá ese cerebro.

1moreno1.jpgPero antes Marcos llegó al Sur en una apolillada noche de perros histéricos, como si de un concurso de ladridos se tratara. Las luces del centro se sienten a lo lejos y el viento calmo arrulla a los arboles que esperan tranquilos la salida del sol. La estepa arida mide hasta medio metro a causa de las ovejas introducidas en la patagonia. Pueden apreciarse en antiguos dibujos de la campaña al desierto más de metro y medio de altura, y es que los ovinos corroyeron la estepa pisándola y devorándola, quedando así tan enana, tan triste. Y al día siguiente el extenso Moreno Oeste reflejaba los últimos vestigios de luz de las nueve, albergando en la base de una montaña a tres pacientes pescadores sobre rocas de distintas tonalidades de amarillo. En su sitio, Marcos apreciaba un árbol caído de copa, triturado en ella y con sus raíces ya muertas, pudriéndose poco a poco con el paso del reloj, y las montañas y cerros a lo lejos, perfilando verdes y marrones, con teros y aves que él no conocía. Su piel ardía luego de haberse quedado dormido aquel mediodía bajo la abrasadora estrella mayor, pero ardía de placer, ardía de alivio y el ruido de las pequeñas olas lo decidieron a nunca más volver a la capital, esa sucia capital, con su gente enferma, su transporte corrupto, su inseguridad constante, los grises edificios y el ruido, el ruido que lo volvió loco durante tanto tiempo, creyendo que no era locura, sino completa y normal urbanidad.

Pero antes Marcos hablaba con Dante sobre un viaje que debería cambiar sus vidas, Dante con su Malena ya lejos e invitando a Andrea a que se acerque. Entre fernet con coca y papas fritas de tubo hicieron las cuentas y todas cerraron. Sacaron los pasajes y el tiempo estimado en avión decía tres horas, tres horas y todo habrá quedado lejos, la ciudad, el corazón roto, el ruido, la opresión de oficina. Total antes Marcos ya no tenía nada que hacer ahí.

1 Comentario »

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    Eyy mann cómo andás??!! Adiviná dónde estoy? Sí, conseguí laburo, igual no es casualidad, soy cajero en Friends desde diciembre del 96 jajajá! Siempre me llaman a cubrir temporadas o vacaciones, estuve un par de años efectivo pero todo el año encerrau no es para mí… Me encantó el relato de tus aventuras por aquí, te mando un gran abrazo desde mi querida Ciudaventura, atrapado porsiempre en una eterna adolescencia…

    Comentario por Mat — Marzo 4, 2008 #

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