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	<title>Documentando la Vida &#187; Relatos</title>
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		<title>Vuelta</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Nov 2011 14:16:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los arboles bailaban en un suave ritmo con ayuda del viento en un día que dejaba atrás una ola de calor insoportable y traía consigo los primeros indicios de la llegada del otoño sin ofuscar demasiado al verano. Solo un pequeño indicio, recordarnos que no somos dueños de nada y que estamos alquilando cualquier centímetro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Los arboles bailaban en un suave ritmo con ayuda del viento en un día que dejaba atrás una ola de calor insoportable y traía consigo los primeros indicios de la llegada del otoño sin ofuscar demasiado al verano. Solo un pequeño indicio, recordarnos que no somos dueños de nada y que estamos alquilando cualquier centímetro de tierra que pisemos. Llegará el día en el que la misma naturaleza se cobre nuestra estadía, y creo que en algunas partes del mundo ya lo está haciendo.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tomaba un café en un balcón sobre Rivadavia veía como poco a poco al parque iba llegando gente de todos lados, a fin de <em>disfrutar</em> el día que se estaba desarrollando. Decidí que ya había pasado demasiado tiempo desde que di el primer sorbo así que bajé a mezclarme con toda esa gente, en el primer hueco de pasto que encontrara libre. No sin antes llevar conmigo una segunda vuelta de cafeína, que es tan importante para permanecer frenético en el pequeño espacio al que nos han convencido que debemos vivir sin cuestionar.</p>
<p style="text-align: justify;">Sentado en la marea verde, y tratando que las hormigas no me piquen el culo, me sumergí en lo que mejor se hacer; observar. Gente, gente, gente. Gente con pequeña gente, gente con gente mayor, gente besándose con otra gente, gente vendiendo a más gente. ¿Mencioné que lo primero que observé fue gente? Prometo que no fue lo único, en el medio del parque podía escuchar como desde otro universo llegaba el ruido de autos, camiones y colectivos hasta donde estaba sentado, tratando de despegarme del suelo y flotar en pensamientos sin sentido. Ah, ahí va gente que cruza el parque con bolsas de supermercado para convertirlas en algún almuerzo familiar, mamá, papá, los nenes y probablemente algún abuelo o tío.</p>
<p style="text-align: justify;">Palomas se comenzaron a congregar a mi alrededor y empecé a convertirme en una suerte de estatua, mientras una voluntaria limpiaba con un rastrillo las hojas y sentía un frío en la espalda al percibir una presencia que no estaba ahí, entre las palomas. Apuró el paso y se alejó rápidamente, con las hojas muertas pateándole los talones y el sol que empezaba a pasar el mediodía y jugaba con mi sombra.</p>
<p style="text-align: justify;">Así estuve un rato, sintiendo al tiempo dándome tregua, agazapado en un rincón de la casa que no veía hacía dos años, la casa que dejé por creerme un aventurero, un rebelde del sistema, una anomalía atrapada entre tantas anomalías, pero se estaba tan bien con el reloj detenido. Y nadie que… ring!</p>
<p>-Marcos, ¿como es eso que volviste y no llamás para avisar? – Reclamaba Malena desde el otro lado de la línea.<br />
-Volví ayer, boluda, déjame acostumbrarme un poco al aire cargado de carbono.<br />
-Sos un pelotudo, ¿Dónde estás?.<br />
-En el parque, ¿donde más voy a estar un sábado?<br />
-En media hora estoy ahí. –Dijo, sin darme tiempo a excusarme, y cortó.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de mezclar mate con Malena durante horas y su interminable explicación a la vida, el universo y todo lo demás, fuimos a la casa de Dante, para que <em>me den la bienvenida</em>.<br />
-Cara de verga, vale mandar un mail de vez en cuando para que supiéramos que estabas vivo. – Dante reclamaba en el mismo tono que Malena. Hacía tiempo que estaban viviendo juntos.<br />
-Como se nota que te estuviste juntando seguido con Javier, maleducado de mierda.<br />
-Si, parece que se volvió una constante en nuestra vida, como vos, pelotudo. –se apuro a objetar Malena.<br />
-¿En que agujero estuviste metido todo este tiempo, salame? –preguntó Dante.<br />
-Acá, allá, en ningún lado, buscándome, perdiéndome, encontrándome y volviéndome a perder.<br />
-Siempre tan literario, vos. – se burló Malena.<br />
-Te perdiste unas cuantas cosas. – agregó Dante – Sofía…<br />
-Sí, ya me enteré, déjalo ahí. – Respondí &#8211; ¿Qué más?<br />
-Se murió tu ex presidente. – dijo Malena.<br />
-Che, no vivi adentro de un tupper, a los diarios los leía. &#8211; Dije<br />
-Ah, la señorita se molestaba en leer los diarios de acá pero no en comunicarse con los amigos. – Protesto Dante.<br />
-Cortala, diseñador de porongas, no me era fácil estar allá desconectado de todos.<br />
-¿Desconectado como? ¿Qué estuviste haciendo? – Preguntó Malena.<br />
-Ya les voy a contar en algún momento. Parece que estamos a las puteadas en honor a la ausencia de Javier. ¿Dónde está?<br />
-De viaje en Córdoba, desde que te fuiste le agarró esa costumbre de desaparecer como vos, pero en intermitencias, no puede alejarse realmente de su mundo, se muere si no está cerca de su mascota por más de una semana. Probablemente esté volviendo en estos días. – Dijo Dante.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre mates y palabras al aire, la tarde fue pasando hasta convertirse en noche y la merienda en cena, acompañada de cervezas y más palabras al aire. Entre platos sucios y la nube de humo que se fue formando con el tabaco de sobremesa, Malena sugirió ir a un bar a seguir la noche.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego de acceder a ir y una previa parada en casa para deshacerme del pasto que me había quedado en los bolsillos, la espalda y pliegues del pantalón, nos dirigimos al bar de siempre, que en mi caso ya no era el <em>de-siempre </em>pero lo mismo sí lo era.</p>
<p style="text-align: justify;">Más cervezas, Malena y Dante ya entonados bailando torpemente entre la barra y la gente y yo observando, una novedad. A estas alturas creo que paso más tiempo observando una película que pasa delante de mis ojos que el tiempo que participo en ella, y se siente tan solitariamente bien.</p>
<p style="text-align: justify;"><a name="_GoBack"></a>Aves de rapiña de un lado, presas del otro, un dios dj(o vj en este caso, los videos son su fuerte) que cambia el clima musical cual nube caprichosa que no sabe en que alma llover. Y la eterna barra que servía alcohol sin descanso a un público que estaba cada vez más borracho, incluyéndome. Una escena interesante y familiar se apoderó de mis ojos; una ronda de tipos estallaba en carcajadas una y otra vez mientras uno de ellos contaba una anécdota con la que parece ser una conocida de ese grupo. Hablaban de ella despectivamente, como si fuera un elemento inerte y sin alma. Entre la música, el alcohol, las bajas luces y su aspecto de seres superados, sentí lástima por el mundo que me rodeaba y por mí. Tomé un largo sorbo de mi cerveza recién abierta y calculé el tiempo que me llevaría vaciarla. Siete minutos, dijo mi reloj corporal.</p>
<p style="text-align: justify;">Alguien me dijo algo en algún momento, pero no lo capté al estar tan lejos de la realidad. Luego me di cuenta que eran Dante y Malena ofreciéndome llevarme a casa y cuando estaba notando que un viento acariciaba mi cara, me encontré sentado en el asiento de atrás del auto de Dante, mirando la noche invadida por las luces de la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajé en la casa de ellos y caminé desde ahí. Imaginando la inestabilidad de los sucesos que estaban por venir. Después de cuatro cuadras que pasaron volando entre divagues varios, llegué a casa.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>No me vas a ver</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Nov 2009 17:36:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Te odio. Desde el momento en que te vi al entrar por esa misma puerta, te odio. Sin embargo, no existe una razón puntual, algo especifico que determine mi odio hacia vos, solo una suma de acontecimientos y características. Tomemos por ejemplo a tu pelo, tan asquerosamente oxigenado, tan horrorosamente parecido más a una escoba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>T</strong>e odio. Desde el momento en que te vi al entrar por esa misma puerta, te odio. Sin embargo, no existe una razón puntual, algo especifico que determine mi odio hacia vos, solo una suma de acontecimientos y características. Tomemos por ejemplo a tu pelo, tan asquerosamente oxigenado, tan horrorosamente parecido más a una escoba que a una cabellera humana. Todos van a hablar de mi esta noche! -te imagino despertando y exclamando, como si fuera el acontecimiento del año, y acto siguiente masajeando tu cabeza con ese menjunje de olor putrefacto. Haciendo caras frente al espejo, aumentando tu ego, cargando tu batería de cinismo. Y luego, en la calle, los comentarios, que fueron todos buenos, porque, enfrentemoslo, no hay nadie en esta ciudad que te haya dicho una sola realidad. Están acostumbrados a tu velo de falsedad, algunos saben lo peligrosas que pueden ser tus palabras y por eso te temen, otros simplemente lo ignoran, no esperemos que sean todos tan lúcidos como vos.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-604"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="size-full wp-image-609 alignright" title="No me vas a ver" src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2009/11/oscuridad.jpg" alt="No me vas a ver" width="225" height="205" />Recuerdo muy bien cuando estábamos preocupados por tu salud, habías presentado tu minúscula muñeca ante el filo de la navaja, orquestando una escena minuciosamente planeada para que en el momento exacto en donde perdías la consciencia, entre tu hermano al baño y todo el mundo te volviera a prestar atención. Y ahora una cicatriz más te recuerda ese momento en donde descubriste una nueva forma de manipulación hacia tu entorno. La primera vez que te visité en el hospital te sorprendí sonriendo satisfecha. Ese día la poca tolerancia que te tenía(porque, hubo una época en donde mi odio era contenido por convención social) se esfumó, nuestras miradas conversaron silenciosamente sobre el acontecimiento y grabé en tu retina el adiós inminente.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces se hace insoportable este odio, como cuando estás enamorado, sabés que lo estás, tus tripas arden ante la sensación, tu mente se esparce en el limbo, te encontrás eufórico, ansioso, desprevenido. Y sin embargo no podés explicar por que, solo sabés que amás. De esta manera, yo te odio. Como el mundo odia al día, echando luz en lugares que deberían quedar ocultos.</p>
<p style="text-align: justify;">Vomitaste kilos de pura envidia después de cada cena durante tanto tiempo. No podías ver como tus amistades estában en buena forma mientras vos tenías algún que otro rollito, no era aceptable, vos, el centro de atención del universo, fuera de estado físico. Ahora estás raquiticamente demacrada. Te salio bien. Como todo lo que hacés.</p>
<p style="text-align: justify;">Estábamos en el pub cuando me cruzaste y hablaste después de tanto tiempo de ignorarme(otra de tus virtudes, ignorar a la gente porque creés que algunas personas al azar no son dignas de recibir tu palabra), interrumpiste mi estado hipnótico frente a la pantalla para llevarme hasta un lugar más ruidoso y oscuro. Esa noche brillaba tu narcisismo, tus poros transpiraban ansiedad, me preguntaste por que te miraba mal, como si fuera mi deber informarte. Hice lo que mejor se hacer, devolverte el favor en la misma moneda, volví a mi estado frente a la pantalla, vaciando la cerveza en mi boca y llenando mi estomago de confusión. Escuché una botella rompiéndose cerca de mi ubicación, y cuando giré estabas gritándole a la pared, como si ella tuviera la culpa de no poder prestarte atención. Y tuve que presenciar la escena más desagradable de todas las que vi en donde vos eras protagonista; la mezcla de alcohol con la poca comida que todavía estaba en tu interior terminó en las ropas de un desconocido y otra vez hubo que hacer de tu padre, había que limpiarte.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, que estás en frente mio, dejando correr por tu cara esas lágrimas de sangre, partiendo tu personaje en dos, volvés a perderte de la realidad y te retirás hacia ese otro mundo que creaste en tu interior, ese en donde hacés creer al resto que está todo bien, que hay más gente como vos y mantienen conversaciones inconexas, pero con sentido para ustedes. Volvé, esta es la última vez que me vas a ver, no voy a permitir que juegues conmigo como jugás con todos. Volvé, tenés que bajar a abrirme cuando termine de vestirme.</p>
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		<title>Antes era puro estudio</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Jul 2008 23:01:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Desvariando]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[adiós adolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Escribir es como respirar, antes de decir nada hay que llenar los pulmones, oxigenar la sangre, tomar impulso y dar el salto. Así como nunca se sabe si la bocanada viene acompañada del hipo, es prácticamente imposible premeditar el inicio, podría terminar en una absoluta catástrofe en donde solo quede un puñado de palabras flotando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>E</strong>scribir es como respirar, antes de decir nada hay que llenar los pulmones, oxigenar la sangre, tomar impulso y dar el salto. Así como nunca se sabe si la bocanada viene acompañada del hipo, es prácticamente imposible premeditar el inicio, podría terminar en una absoluta catástrofe en donde solo quede un puñado de palabras flotando en el aire, perdidas, desagradecidas, pero asesinas, mutilando a su dueño luego de haberle construido una jaula alrededor y oprimirlo hasta dejarlo, irónicamente, sin aire. Lo único que queda es entonces realizar el experimento de Schrödinger y abrir la caja, averiguar si el gato está vivo o muerto, porque parece que en nuestro contexto no pueden darse los dos casos al mismo tiempo.</p>
<p>- A ver si volvés a la realidad que acá estamos con algo importante, Dante.<br />
- De que hablan, che?<br />
- Malena dice que es imposible evitar el problema del <em>como-te-va</em>.<br />
- A mi me va bien, estaba pensando en gatos.<br />
- A vos hay que explicarte todo, salame. &#8211; Sofía tomó su típica postura de piernas cruzadas, y dándole un buen sorbo a su cerveza, continuó &#8211; Cuando saludás a alguien, parece haber como una complicidad tanto en el emisor como en el receptor, los dos preguntan al mismo tiempo(después del hola) un <em>como te va</em> o <em>como andás</em> que no tiene ningún tipo de respuesta, el dialogo termina ahí y es como si la frase nunca hubiera existido.<br />
- Yo nunca tuve ese problema, cómo te va?.<br />
- Es porque vos te dedicás a lo social. Diseñás, es una forma de comunicarse. Lo tenés desarrollado. Pero el resto de los mortales no es inmune y cada vez que pregunto a alguien como le va y no me responde, me revienta, dan ganas de enterarse que se está por morir.<br />
- Si fuera por vos, que se mueran todos los presentes en este living. Pero igual no me respondiste como te va, te quejás pero estás en la misma bolsa, aprendé a no ser hipócrita.<br />
- No entendés, la solución está en el problema&#8230;<br />
- Vos no entendés -interrumpió Javier-, si a mi me preguntás como me va un Domingo a las ocho de la mañana yo te vomito en la cara y pido la cuenta. Pretendés confrontar a una pregunta desinteresada que se usa por pura cortesía solo porque te encaprichaste con saber como le va a la otra persona, y ni siquiera te interesa.<br />
- Ahora se ponen todos en mi contra &#8211; protestó Sofía.<br />
- No, yo pienso igual que vos &#8211; siguió Malena -, pero no podés culpar a la gente que no te responde, la mayoría de las veces es miedo al dialogo, creen que con la pregunta ya zafaron de quedar como unos antisociales y en realidad lo que están haciendo es reafirmar el concepto. <em>Como te va?</em> y no te responden. Listo, es un perfecto pelotudo, pero tiene su ventaja. Ante su silencio yo asumo que no me respondió como le va porque en realidad esa misma mañana descubrió que le va como la mierda y ahora mientras hablamos se está hundiendo una gillette en las venas. Yo no me quiero enterar esas cosas de los desconocidos, no sirvo de psicóloga ni mucho menos cargar en mi consciencia con fiambres.<br />
- No hablés de fiambres que Javier se pone loco &#8211; bromeó Dante y le cayó un bollito de papel.<br />
- Te vómito en la cara, gil &#8211; dijo Javier -. La realidad es que no van a tener respuesta nunca, quieran o no, el verdadero dialogo se da entre los de confianza, aunque no haya contenido. Yo directamente digo <em>Hola</em> y se acabó la historia, si me preguntan como me va les digo que seguro mejor que ellos, y que no me rompan las bolas porque les dejo todo el baño cagado.<br />
- Vos y tus metáforas -dijo Dante.<br />
- Que metáforas?, les lleno el inodoro de mierda y ahí sí les va a ir mal, por si quedaba alguna duda.</p>
<p>A fin de cuentas parece que en realidad no importa. Si te va bien, te va mal, la que te llora en la tumba es tu mujer o tus hijos, si es que todavía alguno te habla y si tuviste mujer e hijos en algún momento. La luz se puso un poco tenue y se habla de cualquier cosa acá, antes era juntarse a hacer trabajos prácticos, estudiar, ahora es pura cerveza y filosofía barata. O el Fernet en su medida justa, con la cantidad de hielo exacta y una fina capa de espuma, después te queda un poco en el labio y la lengua la recoje satisfecha, saboreando ese primer trago que enciende todos los sentidos, recorre todo el sistema digestivo endulzándolo y pide más.</p>
<p>- Che, quedó Fernet ? &#8211; dijo Dante levantándose y dirigiéndose a la heladera.<br />
- Vos te quejás, pero también usás Converse, o sea que tenés algo en común con ellos &#8211; le reprochaba Malena a Sofía.<br />
- No me jodás, no pasa por la ropa, es la mente lo que interesa, y no me podés decir que no se visten como un <em>teletubbie</em> drogado &#8211; dijo Sofía.<br />
- No, pero es una etapa, después crecen y tienen una vida &#8211; dijo Malena.<br />
- Mentira, esos pibes se mueren sin haber aprendido nada de la vida. Y no es vive y deja morir, cuando vas al shopping están por todos lados y no te dejan ser &#8211; dijo Sofía.<br />
- Ah, la señorita todo el día de shopping &#8211; dijo Javier -, bancátela, así funcionan las cosas hoy.<br />
- Siempre tan conformista, Javier &#8211; dijo Sofía -, ahora me vas a decir que te podés sentar a leer tranquilo en el Abasto y que son parte de un paisaje pintoresco.<br />
- Yo al Abasto voy al cine nada más &#8211; dijo Javier-, cuando me toca gratis, y me divierto haciendo ruido en mi butaca, la gente se escandaliza tanto cuando no seguís las reglas, lo más gracioso es que después ellos tienen el celular encendido o mastican con la boca abierta, te dan ganas de escupirles en la cara para que sientan lo molesto que es.<br />
- Como hacer ruido desde tu butaca &#8211; dijo Malena.<br />
- Es distinto -dijo Javier-, yo protesto contra el metódico funcionamiento de este sistema. Por que tengo que viajar parado en el subte si pago la misma cantidad que los que viajan sentados?. El tema está en que a la administración no le interesa el usuario, ellos quieren hacer circular la moneda teniendo toda la infraestructura atada con alambres. Que viajen todos como ganado, total nadie hace nada porque están más preocupados en rellenar sus vidas con cosas rutinarias. Se quejan desde su lugar, claro, pero sentados como cerdos en frente de un televisor y viendo programas de chimentos. &#8220;Mirá como está el país, es una vergüenza&#8221; te dicen, pero si les preguntás que están haciendo para cambiarlo se ruborizan y se cagan encima.<br />
- Hoy estás con la idea fija &#8211; dijo Sofía-. Y vos que hacés para cambiar las cosas ?<br />
- Avivo giles &#8211; dijo Javier.<br />
- Muy profundo &#8211; dijo Sofía.<br />
- Exactamente &#8211; dijo Javier-, y no me dejo engañar por esta capital. La superficie está llena de gente que cree que piensa y que tiene su vida hecha, hasta acá llegamos y ya no hay más que hacerle. Al país le va mal porque la culpa siempre es del otro, y cuando saben que la culpa es de ellos, que hacen ? patean la pelota, siempre. Vos te dás cuenta de que estaríamos un poquito mejor si cada uno asumiera responsabilidad?. Y no soy conformista.<br />
- Pero así no tiene gracia &#8211; dijo Dante ubicándose de vuelta al lado de Malena -, de que te sirve a vos que todo el mundo empiece a pensar? lo único que lograrías es dejar en evidencia que sos un tarado.<br />
- Vos asumís que yo creo que pienso un poco mejor porque el resto de la gente está idiotizada -dijo Javier-. Acá Darwin tenía razón, y no con el más fuerte físicamente(a veces sí, pero no), sino con el más fuerte de mente. Tenés el pequeño grupo de personas que vive bien porque supo usar su inteligencia y tenés al resto, ahí te encontrás con ignorantes, cómodos y resignados, y a esos no los podés descartar porque existen los derechos humanos.<br />
- Que comentario oscuro, nene &#8211; dijo Malena golpeándole el hombro.<br />
- Hay un poco de verdad en eso &#8211; dijo Sofía &#8211; suponete que seamos todos de mente superior, sabés que lindo quilombito intelectual se armaría?, es un equilibrio. Pero vos entonces no te quejés y aprovechate de eso, sino para mi sos un más.<br />
- No me importa lo que pienses &#8211; dijo Javier -. Yo vivo mi vida y la vivo feliz.<br />
- Amén &#8211; dijo Dante, y se terminó de un sorbo su Fernet.</p>
<p>Y quienes somos nosotros para juzgar? porque acaso podría venir uno <em>superior</em> a nosotros y nos da de a patadas en el culo. Nos divertimos apuntando los defectos de la gente pero los defectos los traemos nosotros. Ellos tal vez ni se percatan de nuestra existencia y acá estamos, como unos boludos discutiendo sobre su ropa. Yo tenía que terminar con un diseño hoy, pero que paja. Mañana me levanto temprano y listo.</p>
<p>Más tarde, cada uno siguió por su lado, Dante dejó a Malena, que estaba bastante borracha, en su casa, la metío en la cama y le dejó el balde al lado por si quería vomitar, este Javier siempre con sus premoniciones. Se volvió a poner la campera y salió al frio de la noche, que no albergaba ninguna nube nocturna y llenaba el cielo de pecas blancas, moviendose lentamente hacia la salida del Sol. Compró unas facturas calentitas en la panadería de en frente. Esto sí que es vida &#8211; pensó -. Yo en mi pequeño mundo con mi mate, Male y la pc, en ese orden. No podría sentirme más ignorantemente satisfecho. Buen día, como le va, me dá La Nación?.</p>
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		<title>Apagón</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jul 2008 20:34:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No tenía cara. Por supuesto que estaba ahí, pero era como sí. Tampoco tenía cuerpo. Ni altura. Se movía dentro del grupo como si fuera un fantasma. Indeseado, pero fantasma al fin. Se venía en tren desde el conurbano solo para confirmar una y otra vez que no pertenecía al grupo. Ni a ninguno. Y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>N</strong>o tenía cara. Por supuesto que estaba ahí, pero era como sí. Tampoco tenía cuerpo. Ni altura. Se movía dentro del grupo como si fuera un fantasma. Indeseado, pero fantasma al fin. Se venía en tren desde el conurbano solo para confirmar una y otra vez que no pertenecía al grupo. Ni a ninguno. Y es por eso que los ataques psicóticos brotaban cada vez, tratando de llamar la atención. Tratando de encender una luz cuando por su cuerpo(su no-cuerpo) no corría electricidad.</p>
<p>Trabajaba de administrativa. Moviendo papeles de un lado a otro y cumpliendo horarios tan normales y rutinarios como el amanecer, ese que miraba con nostalgia y preguntaba en que rincón de su vida había perdido la voluntad de querer entender los colores primaverales, el rocío, el olor del pasto húmedo y, por supuesto, el gusto del café.</p>
<p>Su oscuro pelo caía sobre el rostro de aquellos hombres con los que creía estar haciendo el amor, en una completa histeria que los envolvía y terminaba espantando, llorando sin poder sentir el calor de la piel ajena y sumergiéndose en <em>Radiohead, PJ Harvey </em>y <em>Fiona Apple</em>. El sexo terminaba siendo un elemento más en su inventario de absolutamente-nada, ahora llueve y las gotas recorriendo una mano sin nervios, sin frió ni calor, frotándola contra el jean, secando el vacío.</p>
<p>Estaba acostumbrada a que su aniversario sea un año más en su documento, aunque aquella noche fue ligeramente descubierta por un tal Sebastián, mucho gusto. Terminar en su cama roída por desesperanzas y resignación, transformadas en un desayuno que le prometía un cambio de rumbo, uno en donde se cante el feliz cumpleaños y se regalen rosas y el quedate conmigo, que no tenemos que hacer nada este Domingo.</p>
<p>Pero como ella ya suponía, algunos meses después, cuando casi logra despertar del letargo, Sebastián aburrido siguió el rumbo solo, argumentando falsas excusas y no-sos-vos-soy-yo.</p>
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		<title>Esencia a vainilla</title>
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		<pubDate>Fri, 23 May 2008 05:16:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[Una batería golpeada por escobillas se colaba desde lo lejos por mis oídos y a medida que iba acercándome a la librería de Bogotá 107 los instrumentos se iban sumando; un punteo mágico haciendo las veces de una trompeta ausente, una guitarra que hacía el ritmo y por último pero no por eso menos importante, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.flickr.com/photos/38355353@N00/411599127/sizes/l/" target="_blank"><img class="alignnone size-medium wp-image-488 alignleft" style="float: left;" title="411599127_699b03d2f0_m" src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/05/411599127_699b03d2f0_m.jpg" alt="" width="240" height="176" /></a><strong>U</strong>na batería golpeada por escobillas se colaba desde lo lejos por mis oídos y a medida que iba acercándome a la librería de Bogotá 107 los instrumentos se iban sumando; un punteo mágico haciendo las veces de una trompeta ausente, una guitarra que hacía el ritmo y por último pero no por eso menos importante, las notas de un piano vertical que seguro databa de la década del &#8217;30, pero sonaba como si fuera recién estrenado. No había duda, era jazz, puro, sólido, armonioso. Pero al mismo tiempo sucio, lento y desgarrador. Y al llegar a dicha librería, con una vidriera gigante, separada por una puerta de hierro-pintada de celeste- y, también, vidrio, con sus libros viejos pero bien cuidados, ordenados y apilados en estanterías que iban desde el suelo hasta el techo y piso de madera, con una luz tenue que haría temblar a cualquier polilla rebelde, observé que de la vereda de la calle emergía un techo -también de vidrio- protegido con rejas, y a través de él podía ver a los perpetradores de esta melodía que estaba recorriendo mi cuerpo salvajemente, haciéndome cosquillas, arrancándome el alma, vía partitura, vía improvisación. Entrar hubiera sido una falta de respeto, así que armé un pucho, tabaco con esencia a vainilla y filtro, claro. Ellos estaban tan concentrados, esclavos de sus instrumentos, creando esa música que me desintegraba. Una botella de vino sobre una mesita, la misma luz tenue, ellos, su música y yo.</p>
<p><a href="http://www.flickr.com/photos/foster-jazz-guitars/554834212/sizes/o/" target="_blank"><img class="alignnone size-medium wp-image-489 alignright" style="float: right;" title="554834212_4304978135_m" src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/05/554834212_4304978135_m.jpg" alt="" width="171" height="240" /></a>El tiempo pasaba y me encontraba más y más sumergido entre esas partituras. El frío instalándose, poco a poco. El quilombo de la calle se iba apagando, convertido en murmullo, algunas hojas secas caían desde los árboles, producto del suave viento que ahora corría. Era de noche. Había quedado a mitad de camino, encadenado a estos acordes. Completamente preso e imaginando estar sentado entre la guitarra rítmica y la batería, compartiendo un suave néctar cabernet, la esencia a vainilla, dejando que la luna emita su luz a través de ese techo por el cual estaba espiando. Que la ciudad sea testigo de mi placer, mi corazón bombeando sangre, despertando a mi sistema nervioso, agudizando mis tímpanos, calentando las yemas de mis dedos, que ahora jugaban distraídamente con un nuevo cigarrillo. Exhalar y el humo que acariciaba libros que fueron leídos miles de veces, bajar la mirada y encontrarme con una masa homogénea que era cómplice de mi despertar, cómplice de mi ausencia en el mundo. Entrar hubiera sido una falta de respeto. Pero ellos ahí, siendo creadores de mi perdición, siendo su mundo, su universo, golpeando suavemente la batería, punteando ligeramente sobre la guitarra, tecleando armoniosamente sobre el piano, siguiendo un ritmo fuera de este planeta, transportándome a una época en la cual no existía, una fuera del tiempo, del lugar. La vida y la muerte eran una sola y hacían el amor, se reían de mi porque miraba desde afuera. Pero yo estaba adentro, sentado entre la guitarra rítmica y la batería, golpeando una rodilla con mi mano; tap, tap-tap, tap, tap-tap. Campos de amapolas acariciaban mi rostro y me dirigían hacia un éxtasis inminente, de vuelta hacia la soledad, de vuelta hacia el mundo conocido, de vuelta a casa.</p>
<p><a href="http://www.flickr.com/photos/albertof/1452927960/sizes/o/"><img class="alignnone size-medium wp-image-490 alignleft" style="float: left;" title="1452927960_420d6c6040_m" src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/05/1452927960_420d6c6040_m.jpg" alt="" width="240" height="160" /></a>No, esta era mi casa, no quería ser arrancado de ella. La base final, el punteo que dice adiós. Y ellos que se miraron, sabiendo lo que habían hecho, lo que habían repetido, como tantas otras noches, solo que esta vez fui testigo, fui condenado, esclavo, preso, muerto y resucitado. El silencio se instaló y descubrí amargamente que había sido vomitado de vuelta a las fauces de esta maquina bestial. Pero ahora corría con ventaja, ahora sabía cuando y donde. Ahora conocía el portal.</p>
<p>Uno de ellos levantó la vista y vio que una lagrima recorría mi cara. Fue clemente, no me delató, entendió mi mundo, supo que era también el suyo. Y con un ademán me invitó a pasar.</p>
<p>Entrar hubiera sido una falta de respeto.</p>
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		<title>Síndrome de Chofer</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Feb 2008 17:43:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Pero que día desprolijo, che, un clima de tragedia y siempre saliendo a cualquier hora. Que buscarlos a este hotel, que buscarlos al otro, así no se puede laburar. Ojalá que llueva, con toda la tierra que me espera por los ripios. Insoportable la gente, no paran de hablar. Y esta guía que se las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>P</strong>ero que día desprolijo, che, un clima de tragedia y siempre saliendo a cualquier hora. Que buscarlos a este hotel, que buscarlos al otro, así no se puede laburar. Ojalá que llueva, con toda la tierra que me espera por los ripios.</p>
<p>Insoportable la gente, no paran de hablar. Y esta guía que se las cree todas, si total el diablo sabe más por viejo que por diablo, estas rutas son mías, que carajos me importa si la punta de ese cerro tiene forma de monje, duendes subiendo, tren o cáncer de mama.</p>
<p>Menos mal que el hambre es una sola, me voy a comer unos sanguches y un vinito en el kiosco de Julio con los muchachos y parar cada veinte minutos a mirar lagos y flores, como si nunca hubieran visto agua y tierra. Insoportables. Que me importa si a los monjes los mataron esos indios ignorantes, si no había fobal, esos no tenían ni idea y encima se murieron andá a saber hace cuantos años.</p>
<p>Y dale con que apague el aire, no se dan cuenta que estoy hecho una sopa acá adelante. No, si estos no te aprecian nada. Ah, pero para protestarte porque no tenés música sí, o porque lo pasé al chileno ese en la curva, un queso manejando la Toyota. Nada, no saben nada estos, todo es gastar, sacar fotitos y hablar hasta por los codos. Pero cortala con los grititos, nenita, que ya llegamos, a ver si se bajan y me dejan en paz dos horitas. Que si, que pueden ir al Mendieta, total gastan que da miedo.</p>
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		<title>Habitación 402</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Feb 2008 15:05:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Desvariando]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
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		<description><![CDATA[El dilema: dar la última pitada de cigarrillo o el último sorbo de cerveza. Marcos pensaba esto mientras en sus manos sostenía una invitación permanente a Chile y sus bolsos permanecían tranquilos a su lado. Los dos meses que habían pasado bastaron para decidirlo, pero el cigarrillo o la cerveza. Y el mozo del bar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/1moreno2.jpg" alt="1moreno2.jpg" align="left" /><strong>E</strong>l dilema: dar la última pitada de cigarrillo o el último sorbo de cerveza. Marcos pensaba esto mientras en sus manos sostenía una invitación permanente a Chile y sus bolsos permanecían tranquilos a su lado. Los dos meses que habían pasado bastaron para decidirlo, pero el cigarrillo o la cerveza. Y el mozo del bar <em>friends</em> esperaba impaciente la llamada del cliente para que pague la cuenta y se vaya, que la gente entraba y entraba y ya casi no quedaba lugar. Su celular sonó y ella escuchó lo que esperaba oír. Ya no habrían mas vueltas.</p>
<p>Pero antes Marcos se despedía de Dante, que se queda a vivir en el Sur, que consiguió trabajo de afuera y no necesita presencia física para llevarlo a cabo. Dante que ahora vive con Andrea, Dante feliz, Dante realizado. Chau viejo, cuidáte mucho y abrigáte en el invierno que la nieve se te mete hasta los talones. Y Andrea que agradecía el viaje.</p>
<p>Pero antes Marcos se había levantado esa mañana en una cama que no era de él, con un hueco y una nota que lo invitaba a un lugar desconocido, pero que podría ser su hogar si así lo quería. Sentía el cuerpo pesado pero aliviado de una siesta que lo reparó casi por completo. El espejo reflejó a otra persona, a una que él no conocía, una que aprendió tanto y ahora le transmitía ese conocimiento, y se sintió satisfecho. Lavó su cara, peinó cuidadosamente su pelo, se vistió y armó los bolsos. El centro cívico lo miró por última vez, con su Nahuel Huapi y su monumento a un Roca cansado y abatido, repleto de grafittis a modo de repudio. Y el viento tibio que fue acariciado por la cara de Marcos y con sus ojos cerrados dejaba entrar cada suspiro de las montañas cercanas, ellas, que tanto vieron y tanto lo resguardaron de la falsa inmensidad de Capital.</p>
<p>Pero antes Marcos había dejado una nota en el hotel:</p>
<blockquote><p>7:35<br />
Estoy por la zona y no podía dejar de pasar por tu hotel para saludarte. Esta noche van a hacerme una cena de bienvenida y me gustaría verte por ahí, pero si se te complican los tiempos todo bien!. Mi celular es &#8230; y la cena va a ser en &#8230; .<br />
Un beso.</p>
<p align="right">Marcos</p>
</blockquote>
<p><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/1oficina.jpg" alt="1oficina.jpg" align="right" />Pero antes Marcos conoció a Camila en <em>la oficina</em> y hablaron de sus vidas, el con las computadoras, ella con las relaciones públicas. Ella chilena, él argentino. El reggae que aturdía poco, infiltrándose en la piel y haciendo mover los cuerpos, con una luz negra que hacía brillar la ropa y sus ojos, esos ojos que había que mirar mientras se brindaba y luego besar esos labios que encontró perfectos y lo llevaron a la primera de tantas noches y días en donde ya no quería estar solo. Y el alcohol daba vueltas en su cabeza. Una mesa con la bandera de Jamaica pintada en toda su superficie les contó lo bien que la estaba pasando y ahora solo era ella y el mundo desaparecía a su alrededor, dejándolo a merced de la teoría en donde todo puede empezar de nuevo. A Marcos le gustaba Camila, y a Camila le gustaba Marcos, por si quedaba alguna duda. Y entonces esa primer noche-génesis los llevó a caminar por la orilla del lago, ese lago azul, que se te mete por la punta de los pies y si te zambullís el frío pasa rápido. Y las estrellas de un lado que ya no eran solo cuerpos azules(como el lago), sino que ahora eran estrellas y cada una de ellas era testigo mientras los faroles del otro lado emitían una luz anaranjada, que iba apagándose de a poco, anunciando el final de la noche.</p>
<p>Pero antes Marcos conoció a Matt gracias a un amigo poco lejano de Buenos Aires que vivió casi toda su vida en Bariloche y que ahora coincidía un par de semanas con él. Matt es un personaje de unos treinta y tantos que sabe hablar y ser sincero, es feliz en su mundo y se nutre noche y día de la esencia del paisaje, que funciona como cargador, y su mente y cuerpo de batería. Su pipa emite volutas de humo que no se alejan ni escapan, sino que se despiden de su dueño tristemente, pero satisfechas de haber cumplido su trabajo, desvaneciéndose en un aire que acaricia su tapado de pana verde y su cabellera castaña hasta los hombros. Matt llevó a Marcos a conocer un lugar llamado cariñosamente por sus habitúes <em>la oficina</em>, por razones obvias. Y fueron una, dos, diez veces a <em>la oficina</em> y compartieron historias de antaño y verdades que arrancan la piel, mezcladas entre cerveza y tabaco. La oficina es un pub como cualquier otro, con ese no-se-que que hace que uno se sienta cómodo, una especie de pseudo-hogar, que alberga tres mesas con sillas fijas en el pasillo principal por donde se entra(e inmediatamente luego de la entrada, a la izquierda, se encuentra una enorme estufa fuera de uso, convertida en la cuarta pero primera silla y escritorio) y luego un pasillo más largo que nos lleva a la pista principal, con las barras, el <em>dj</em>, las preciadas heladeras llenas de alcohol y afiches reggae pegados por todos los rincones, obvio que había de Bob Marley. Pero no, no se fumaba marihuana ahí adentro. -Ella es Camila.- dijo Matt, mientras seguía presentándome gente y se acercaba a mi oído -Apagá ese cerebro.</p>
<p><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/1moreno1.jpg" alt="1moreno1.jpg" align="left" />Pero antes Marcos llegó al Sur en una apolillada noche de perros histéricos, como si de un concurso de ladridos se tratara. Las luces del centro se sienten a lo lejos y el viento calmo arrulla a los arboles que esperan tranquilos la salida del sol. La estepa arida mide hasta medio metro a causa de las ovejas introducidas en la patagonia. Pueden apreciarse en antiguos dibujos de la campaña al desierto más de metro y medio de altura, y es que los ovinos corroyeron la estepa pisándola y devorándola, quedando así tan enana, tan triste. Y al día siguiente el extenso Moreno Oeste reflejaba los últimos vestigios de luz de las nueve, albergando en la base de una montaña a tres pacientes pescadores sobre rocas de distintas tonalidades de amarillo. En su sitio, Marcos apreciaba un árbol caído de copa, triturado en ella y con sus raíces ya muertas, pudriéndose poco a poco con el paso del reloj, y las montañas y cerros a lo lejos, perfilando verdes y marrones, con teros y aves que él no conocía. Su piel ardía luego de haberse quedado dormido aquel mediodía bajo la abrasadora estrella mayor, pero ardía de placer, ardía de alivio y el ruido de las pequeñas olas lo decidieron a nunca más volver a la capital, esa sucia capital, con su gente enferma, su transporte corrupto, su inseguridad constante, los grises edificios y el ruido, el ruido que lo volvió loco durante tanto tiempo, creyendo que no era locura, sino completa y normal urbanidad.</p>
<p>Pero antes Marcos hablaba con Dante sobre un viaje que debería cambiar sus vidas, Dante con su Malena ya lejos e invitando a Andrea a que se acerque. Entre fernet con coca y papas fritas de tubo hicieron las cuentas y todas cerraron. Sacaron los pasajes y el tiempo estimado en avión decía tres horas, tres horas y todo habrá quedado lejos, la ciudad, el corazón roto, el ruido, la opresión de oficina. Total antes Marcos ya no tenía nada que hacer ahí.</p>
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		<title>Osvaldo</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Feb 2008 18:18:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Desvariando]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[adiós adolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla Nicolás Maquiavelo El sol posaba sus últimos rayos sobre los edificios que rodean al Parque Rivadavia y una suave brisa se deslizaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em>yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla</em></p></blockquote>
<p align="right">Nicolás Maquiavelo</p>
<p><strong>E</strong>l sol posaba sus últimos rayos sobre los edificios que rodean al Parque Rivadavia y una suave brisa se deslizaba llevando consigo algunas hojas ya cansadas de observar desde las alturas. Salió de su casa para  respirar un poco de paz, intentarlo más temprano hubiera sido lidiar con la plaga de gente que tanto lo incomoda.</p>
<p><span id="more-314"></span>Al llegar, sin demasiado trabajo para encontrar un buen asiento, un pájaro se posó en su hombro y lo guió hasta un banco en el medio del parque, allí se sentó y leyeron juntos; &#8220;<em>la insoportable levedad del ser</em>&#8221; decía la tapa del libro.</p>
<p>Osvaldo(Marcos decidió llamar así a su nuevo compañero) podía entrar en la palma de una mano. Su plumaje es algo especial, negro, pero cuando la luz refleja sobre él, se torna violeta y brillante. Suele sobrevolar esa zona en busca de almas con quienes charlar sobre nada y todo. Osvaldo una vez fue ser humano y se encontraba tan cansado de la sociedad que decidió convertirse en lo que hoy es y desprenderse de ella para siempre, engendrando alas y observando desde muy arriba la ciudad, para que, de vez en cuando, bajar y burlarse de ella. Pero lo que más le gustaba era leer, y como no tenía dedos para pasar de página, simplemente se posaba en el hombro de algún otro lector y saciaba así su sed de palabras.</p>
<p>Varias horas estuvieron leyendo juntos, hasta que el sol dio su último suspiro y desapareció &#8211; es hora de irme &#8211; dijo Marcos,  pero el pajarraco lo detuvo:<br />
- ¿Alguna vez te dieron ganas de dejar de ser parte de esta ciudad, esta raza?<br />
- Todo el tiempo &#8211; respondió sin dudar.<br />
- ¿y a que estás esperando? &#8211; reprochó.<br />
- Es más divertido mirar todo desde acá abajo.<br />
El ave se sintió ofendida, pero comprendió.</p>
<p>Claro que era más divertido, y Marcos se sentía feliz por no haber optado una posición más cómoda, engendrar alas y desaparecer, no podía imaginarse una vida sin preocupaciones, en donde los cuestionamientos hacia la sociedad y hacia sí mismo no existieran, era mucho más interesante permanecer quieto durante horas y luchar mentalmente con fantasmas que seguramente nunca existieron. Caos, cosmos, es lo mismo. Las reglas fueron inventadas por una única razón; controlar a una sociedad ignorante bajo la más ridícula y burda de las excusas: controlar al caos con el cosmos(es necesario, dicen, emborrachados de poder). Alinear a todos bajo un mismo mando, haciendo sentir culpables y hasta criminales a quienes no estén de acuerdo con el control. Un control maquiavélico para quedarse con mi bolsillo,  mi cabeza, mi cuerpo y finalmente mi alma, alentándome a cometer infidelidades contra mi vida, mientras nos dicen que eso está mal, eso no se hace(no aprieten el botón rojo). ¿Debo sentirme culpable al estar sentado en mi balcón a las tres de la mañana, hundido en mi propio ser, desmenuzando verdades e hilando incoherencias?. Escupir. Alejado estoy ya de este mundo y es un solo camino de ida. Engendrar alas y volar.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/parquerivadavia.jpg" alt="parquerivadavia.jpg" /></p>
<p>Ya era imposible leer y así fue como acordaron andar juntos un rato, Osvaldo se elevó pero no muy lejos, posándose en una rama acá, una rama allá, el techo de un auto, las rejas de un bar. Marcos entrando y perdiéndose entre la multitud. Engendrar alas y volar. O no, hoy ser un simple ser vivo. Y las alas desaparecieron, y su cuerpo creció. Sus alas se convirtieron en un fino traje gris. Sus patas en pies. Finalmente sus manos peinaron una larga cabellera rubia y se aventuró dentro del oscuro bar, desequilibrado por su antigua nueva forma.</p>
<p>Quiso pedir una cerveza, pero recordó que no tenía dinero, encontró a Marcos con dos desconocidos que lo miraban fijamente en el momento que le informo que ahora estaba de visita. Pero claro, vení que te acompaño y nos tomamos una juntos. Marcos giró mientras caminaban y le echó una mirada cómplice a uno de sus compañeros.  Encontraron un espacio vacío en la barra y comenzaron a beber del dulce néctar de la noche.</p>
<p>Comprendió que no tenía sentido mantenerse alejado, había que enfrentar al cosmos, al caos, ya no mas vuelos, ahora realidad, ahora escupir. Terminar la cerveza y desaparecer, que total Marcos ya tuvo lo suyo.</p>
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		<title>Hogar, dulce hogar</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Feb 2008 13:33:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Desvariando]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[El llamador de ángeles que colgaba en una de las vigas de la galería se balanceaba divertido, acariciado por el suave viento de una noche en la que una tenue llovizna refrescaba el parque luego de un intenso día caluroso. Dentro de la habitación la única luz provenía de un celular agotado que ahora llenaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>E</strong>l llamador de ángeles que colgaba en una de las vigas de la galería se balanceaba divertido, acariciado por el suave viento de una noche en la que una tenue llovizna refrescaba el parque luego de un intenso día caluroso. Dentro de la habitación la única luz provenía de un celular agotado que ahora llenaba sus entrañas con energía. La brasa de un cigarrillo desafiaba su rincón de oscuridad con un histérico destello, y detrás de ella brotaba una densa columna de humo que se fue desintegrando mientras demostraba que su destino no era importante siempre y cuando fuese hacia arriba.</p>
<p>La casa gemía intranquila y esto podían detectarlo los seis ovejeros alemanes que ya no dormían en sus prolijos caniles y se paseaban de un lado a otro, agitados pero pacientes a los pequeños pasos que comenzaron a escucharse a lo lejos. Y luego más cerca. Llegando a la tranquera del enorme parque que seguía recibiendo ahora una fina capa de rocío. Los pasos lograron escabullirse entre la unión de la puerta de madera y el poste que la sostiene, y, ahora, sigilosamente, se acercaba, ansioso, buscando comida, refugio, lejos del agua y del nuevo frío que abrazaba esa madrugada sin luna.</p>
<p><a href="http://flickr.com/photos/breningstall/857595534/" target="_blank"><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/ovejero.png" alt="ovejero.png" align="right" /></a>Los furiosos ladridos sonaban a la distancia y aquella brasa de cigarrillo cayó y explotó en millones de estrellas que iluminaron por unos instantes el suelo. En menos de una milésima de segundo podía verse a tres de las bestias abalanzadas sobre un pequeño cachorro cuzco, destrozándolo, haciéndolo volar de un lado a otro y entre ladridos, chillidos y gritos, dos manos tomaron las correas de los ovejeros más grandes y peligrosos y fueron apartados violentamente de la diminuta víctima. El tercero, al ver la rabia de las manos salvadoras y a sus compañeros lejos ya, corrió espantado, dejando a un mamífero completamente agotado, lastimado, shockeado y entregado a su suerte.</p>
<p>- Fue demasiado tarde &#8211; anunció a su madre que lloraba desconsoladamente por el contratiempo &#8211; de todas maneras estaba sarnoso y si no se moría por eso, lo pisaba un auto. Los perros lo sacaron de su miseria.</p>
<p>Dos horas más tarde, luego de enterrar al difunto animal, no era difícil comparar su situación como la de una mosca que cae accidentalmente en la tela de una enorme araña, y es por eso que los ovejeros no pudieron recibir una reprimenda, no se pueden negar las leyes naturales.</p>
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		<title>Amor de infancia</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Feb 2008 15:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Desvariando]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[adiós adolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Los enormes contenedores de grupos electrógenos desfilaban sobre la 9 de Julio atendiendo emergencias a causa de esa puta manía por los equipos de aire acondicionado. Apuré el paso y llegué hasta la parada del 26. El calor era insoportable y mi pequeño problema de transpiración no ayudaba demasiado. El caos era general, no habían [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><a href="http://www.flickr.com/photos/serguei2k/1124902885/" target="_blank"><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/1124902885_322ca2ea8e_b.jpg" alt="1124902885_322ca2ea8e_b.jpg" /></a></p>
<p><strong>L</strong>os enormes contenedores de grupos electrógenos desfilaban sobre la 9 de Julio atendiendo emergencias a causa de esa puta manía por los equipos de aire acondicionado. Apuré el paso y llegué hasta la parada del 26. El calor era insoportable y mi pequeño problema de transpiración no ayudaba demasiado. El caos era general, no habían subtes y eso es un grave problema para el movimiento en el centro de la ciudad. Parecía onírico que en pocas horas iba a terminar sumida en una oscuridad absoluta y la gente entraba en una desesperación progresiva a medida que el reloj iba corriendo hacia la noche.Yo volvía de una reunión con algunas personas que iban a estar en un proyecto que en un principio serían solo unos mangos extra, Marcos no parecía demasiado convencido, y siendo una persona tan segura en lo laboral, era mejor tomar el asunto con pinzas. Mis vacaciones habían terminado hacía tiempo y estaba empezando a acostumbrarme de nuevo a la vida rutinaria. Y este colectivo que no viene más y encima cuando aparece desborda de gente. Dejé pasar tres y con ellos una larga y extenuante hora, por fin, el cuarto, venía lleno pero se podía respirar. Subí y me enteré que el boleto había aumentado, al hecho lo encontré tan interesante como mirar una carrera de caballos un domingo por la mañana. Abriéndome paso, entre perdones, permisos y guarda-que-ahí-vengo, llegué hasta el final del colectivo.</p>
<p>Tal vez nunca tendría que haberme subido, tal vez los planetas se alinearon y quisieron jugarme una broma de mal gusto, o tal vez simplemente tenía que pasar. Tratando de sentir el viento que entraba por las ventanillas, encontré una mirada que hacía años no encontraba. Volvió ese momento a mi cabeza; era segundo año del secundario y la vi por primera vez, haciendo fila en el kiosco del colegio(un campo de batalla entre los que compraban y los que mangueaban) y por alguna razón se convirtió en una pequeña obsesión durante dos años más. Averiguaba cosas sobre ella, creaba situaciones en donde me la cruzaba e intentaba entablar dialogo, pero sin éxito. Buscarla en la biblioteca, en el kiosco, cerca de los baños, y un sin fin de contratiempos que llevaban a nada. Hasta que recién en cuarto año, nuestros cursos se juntaron y se convirtió en compañera, ahí fue cuando averigüé por su propia boca que se llama Andrea. Y durante lo que restó de secundario, entablamos una relación de amistad en donde siempre me mantuve al margen por miedo al rechazo, maldita costumbre. Cuando terminamos el colegio no la volví a ver y ya no era algo que me preocupaba, empezaba a salir con Malena y todo era maravilloso, hasta este momento.</p>
<p>Nos saludamos y hablamos de lo que fue de nuestras vidas, absolutas trivialidades, ella había seguido con filosofía y letras(algo que yo también quería hacer, pero diseño me dejaba más plata), se encontró con algunos ex compañeros que terminaron su carrera al mismo tiempo que el secundario y quedaron en la nulidad total, nos reimos y nos saludamos, pero cuando me bajé del colectivo pensé en la mujer que me esperaba en casa, y ahora una antigua sensación comenzaba a morderme los talones. ¿Por que habré quedado en encontrarme con Andrea?. Marcos señalaría el hecho como que estoy desesperado a que mi vida tome un nuevo rumbo, pero si yo soy feliz en mi mundo, no necesito nada más!.</p>
<p><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/patio-nuevo.jpg" alt="patio-nuevo.jpg" align="left" />Sentados contra una pared en el patio del recreo, señalábamos a la gente que nos parecía graciosa y les aplicábamos apodos indescifrables, para luego llamarlos por ese nuevo nombre solo para ver sus caras de confusión. Charlábamos de música, de cine, de libros. Y en cada palabra, cada mirada, cada gesto, podía encontrar las sutiles lineas de su delicado rostro, su piel blanca, absolutamente perfecta, su tierna mirada color miel, el pelo castaño hasta debajo de los hombros, sus manos de finos dedos con las uñas prolijamente cortadas, posándose sobre mi cara, acariciando suavemente cada milímetro de ella, mirándome fijamente y como me volvía loco cuando caminábamos a la par y me divertía que ella sea unos centímetros más alta que yo. Ella y su esbelta figura. Ella y yo. Su mundo y mi mundo, convertidos en uno. El colectivo, el calor, las gotas de sudor que corrían por su cara, mi mirada distraídamente seguía a cada una de ellas hasta llegar a su cuello y perderse en su remera. Desperté agitado, Malena dormía profundamente, la luz de la calle se colaba por las rendijas de la persiana y proyectaban sombras aburridas sobre la pared. ¿Por que ahora, después de tantos años?. No era una pregunta para hacerse a las cuatro de la madrugada, volví a dormirme.</p>
<p><a href="http://www.guiaoleo.com.ar/detail.php?ID=1756" target="_blank"><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/photo_1756_1.jpg" alt="photo_1756_1.jpg" align="right" /></a>Todo lo que tiene nombre tiende a moverse, y eso fue lo que hice, decidí que quería llegar al fondo del asunto, así que me encontré con Andrea, una, dos, cinco, diez veces, hasta que volvimos a establecer aquella relación en donde volvía a quedarme al margen, ahora más que antes. Estaba Malena, y estaba Ezequiel, la situación no podía ponerse más incomoda en cada encuentro. Y una noche coincidimos en salir con Marcos, los tres juntos, como en aquellas épocas en donde caminábamos desde Caballito hasta Flores, charlando de nada y riéndonos de todo y todos. Terminamos en un bar, Marcos se encontró con amigos y parecía un resorte, saltando desde acá hacia allá. Quedamos a solas y entre cervezas la honestidad comenzó a flotar, por alguna razón creí que contarle todo era una buena idea. Ella nunca tuvo idea de mi interior y cada palabra que expulsaba, me cortaba la garganta y hacía sangrar a mi corazón. Por algunos momentos intenté aparentar que era un asunto que no me importaba demasiado, pero caí en la cuenta que ella había sido mas de lo que pensé en mi vida, y mi tono de voz comenzó a quebrarse.</p>
<p>Una nube gris se instaló sobre mi ser y dejé de evitar a la realidad, hubo un silencio en donde nuestras miradas volvieron a encontrarse y esta vez pude percibir algo distinto, una aceptación, unos grados hacia la derecha y el destino cambia por completo. Observé a lo lejos que Marcos me miraba cómplice de mis oscuros sentimientos, luego a Andrea, que comenzaba a mover su boca y mi ansiedad comenzó a crecer, quería abrazarla y olvidar este lugar, esta vida, este sufrimiento. Pero se detuvo, y miró en dirección a nuestra mesa, en donde mi celular danzaba desesperadamente entre luces y ruidos que cortaron mi respiración. Malena lloraba, Malena confesaba, Malena, ¿que hiciste?. Definitivamente un nuevo rumbo debía ser tomado, y esta noche ya había sido suficiente.</p>
<p>Un pasillo largo con murales y luces de tubo fluorescente a los costados dejaban en evidencia la hostilidad de la gente que caminaba apresurada a sus lugares de trabajo. Monos. Un viejo a mitad de camino le hablaba a su bolsa de monedas, esperando que estas florezcan como si fueran girasoles, yo flotaba por el aire luchando entre los suaves labios de Andrea que nunca pude besar, y Malena cogiéndose a otro tipo, solo porque<em> </em>no-sabía-en-que-estaba-pensando.</p>
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		<title>Renacer</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jan 2008 19:59:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Desvariando]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[A mi amigo mbrotos. Giró hacia el sillón y con una expresión desafiante exclamó: - Que mirás?! Al mismo tiempo en que su compañera imaginaria sentía toda la culpa del mundo sobre sus hombros y ambos reconocían el error de aquel acto. El conciliaría a su conciencia con fantasías eróticas. Seguramente luego vendrían las escenas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><em>A mi amigo mbrotos.</em></p>
<p><a href="http://www.flickr.com/photos/achux/1857848459/" target="_blank"><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/bar.jpg" alt="bar.jpg" align="left" /></a>Giró hacia el sillón y con una expresión desafiante exclamó:<br />
- Que mirás?!<br />
Al mismo tiempo en que su compañera imaginaria sentía toda la culpa del mundo sobre sus hombros y ambos reconocían el error de aquel acto. El conciliaría a su conciencia con fantasías eróticas.<br />
Seguramente luego vendrían las escenas de discusión para llegar a la conclusión de que habiendo dicho las palabras correctas en el momento correcto, su compañera en ese instante no sería imaginaria.<br />
Y al imaginarla de carne y hueso, él caería en la realidad de que esa carne es deseada por otras carnes. Y la paranoia se apoderaría por completo de su ser, haciéndolo sufrir de insomnios y falsos convencimientos de que todo provenía de su cabeza.<br />
Para luego pensar en momentos y situaciones mejores, en donde la oscuridad estaba guardada en cajones separados. Y putear a causa de la destructiva ansiedad de desear que la luz entre confiada una vez más.<br />
Y luego, claro, esos momentos en donde se regalaban palabras y el mundo dejaba de existir, miradas, gestos, costumbres, reír, dormir, despertar, querer, enseñar, aprender, vivir. Sumirse en un nuevo sueño y despertar con la amarga sensación de comenzar un nuevo día en silencio.</p>
<p><a href="http://www.flickr.com/photos/cromatico/2041397875/" target="_blank"><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/lucky.jpg" alt="lucky.jpg" align="right" /></a>Sofía miraba por la ventana del bar a un viejo que intentaba cruzar la calle bajo un diluvio. En otro momento hubiera sacado su camara y habría obtenido un set completo de excelentes fotos, pero hoy era un espacio vacío, algo no encajaba y la sensación de haber elegido el camino incorrecto la venía persiguiendo hacía semanas. Sí, gracias, otro cortado. Ese que viene caminando, abrazando a la lluvia es Marcos, siempre tan feliz con su estúpida lluvia. ¿Que carajos hace por acá?. La reconoció a través del vidrio y sonrió, triunfante, él estaba ya muy lejos de su esclavitud, buscó algo en su bolsillo, su celular, atendió el llamado mientras seguía caminando hacia algún destino. Volvió a mirarme, se ríe el desgraciado, si, si, chau, desaparecé.<br />
Un rayo quebró al cielo en dos y un manto negro cubrió su alma, recordó aquella última charla. Su estructurada vida, su excusa de no querer seguir una rutina, pero que en realidad sí lo era, y lo peor fue darse cuenta tan tarde, tan lejos ya de poder renunciar, tenía su carrera formada, sus deudas, sus amigos, su departamento en Caballito. Pero si a ella le gustaba todo eso, ¿como podía ser que ahora solo haya un hueco?. Se concentró tanto en tener su propio edificio de ideas y no-rutinas que olvidó la razón original por el cual se alejó de este país, su familia y la vida que ella no quería, lejos, lejos. Pero ahora en el mismo lugar que ellos. Es imposible escapar de los genes. Mejor pago la cuenta y me voy, ya paró de llover.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/balcon.jpg" alt="balcon.jpg" /></p>
<p>Encendió un cigarrillo y se dejó llevar envuelta en su propio humo, flotando hacia ningún lado, esquivando a nadie en ese Domingo roñoso, en un estado completamente automático en donde eran solo ella y su tabaco. Y Marcos, Marcos, tan lejano y tan cerca, cerca como la tormenta que está volviendo. Y caen las primeras gotas, tic-tic, en la cara de Sofía, y sintió que ya no la odiaba, sino que la reconfortaba. Y ahora eran varias gotas, y todas les recorrían la cara y las saludaban, dándole la bienvenida. La llovizna volvió a convertirse en diluvio y la abrazó. No pudo caminar más y se entregó a ella, dirigió su mirada al cielo, estalló en una competencia en donde le jugaba a la lluvia que su tormenta era más grande. Florida estaba desierta, eran solo ella y su nueva amiga. Y ahora lo comprendía, ahora podía tomar un nuevo camino, pero él ya estaba lejos.</p>
<p>Y golpear la pared, maldecir al mundo entero desde mi cabeza, espectros, todos espectros y ella allá, en el fondo, riéndose de mí, sintiéndose aliviada de que ya no soy parte de su vida. ¿Cuanto tiempo hace falta para recuperar la compostura?. Es imposible, algo que nunca tuve, todo fue ficción y un puto juego. Y pensar que eramos solo mi universo y yo. Sería tan fácil, lo único que tengo que hacer es subirme a la baranda y dejarme llevar, cerrar los ojos, sentir el viento, el último aliento, soltar a la vida en su última llama, abrazar a la muerte y ser uno con ella, sentir realmente el vacío que tanto me persiguió estos últimos meses. Y la luz se apagaría y solo quedaría nada. Dormir eternamente,  en paz, fusionándome con la tierra y poco a poco desaparecer por completo, unirme con el universo y su inmensidad. Sí, es facil, lo único que tengo que hacer es vencer al vértigo.</p>
<p>El teléfono sonó.</p>
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		<title>Las alitas</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Jan 2008 17:21:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Desvariando]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[adiós adolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Considérese la siguiente posición: Recostar lo que entre del cuerpo sobre el asiento trasero de un auto, dejando los pies en el piso del mismo, las manos apoyadas sobre el pecho, una mochila o morral como almohada y la vista dirigida hacia el cielo, pasando por la ventanilla que se encuentra detrás de la cabeza(es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.flickr.com/photos/worldsurfer/293888845/" target="_blank"><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/arbol.jpg" alt="arbol.jpg" align="left" /></a><strong>C</strong>onsidérese la siguiente posición:<br />
Recostar lo que entre del cuerpo sobre el asiento trasero de un auto, dejando los pies en el piso del mismo, las manos apoyadas sobre el pecho, una mochila o morral como almohada y la vista dirigida hacia el cielo, pasando por la ventanilla que se encuentra detrás de la cabeza(es importante que la visión sea clara y no sea, por ejemplo, un vidrio polarizado). Ahora el coche debe ponerse en movimiento sin rumbo fijo(el conductor puede hacer las veces de confidente —y hasta puede haber un co-piloto— pero no en este momento, debe haber música proveniente de los parlantes o simplemente sonido ambiente, lo importante es mantenerse uno mismo en silencio). Mantener la vista hacia arriba, viendo pasar los árboles, edificios, aves, semáforos, publicidades y distintos faros de luz, entre otras cosas.<br />
El efecto logrado es un paisaje invertido y recuerdos de la niñez, en donde íbamos con mamá en su auto a la casa del abu y yo me divertía acariciando las nubes, escuchando música o su voz, que solía quejarse por los precios de algo. Y yo pensaba en el rico pollo al horno con papas que hace el<em> </em>abu, mi estomago cruje de la emoción y no abu, no me gusta la batata, yo quiero el alita y papas y seguro mamá agarra la pata, siempre le gustó la pata, esa fascinación, es aburrida la pata, tiene mucha carne y llegando al hueso ya no tiene gusto, si a fin de cuentas lo rico del pollo es la piel. No importa, a ustedes no les gusta las alitas, yo me encargo, y me sirvo un poco de gaseosa en mi vaso de River porque me estoy quemando con una papa, que está tan rica y crocante como solo el abu sabe hacerlas.<br />
-Ya se fue, Marcos -dijo Javier y me di cuenta que habíamos llegado a la primer parada de nuestro viaje nocturno y la última que quedó con nosotros ya estaba entrando en el hostel, me levanté y pasé adelante, ahora me tocaba un primer plano de las avenidas y el viento que hervía la noche golpeando nuestras caras, la música a medio volumen y que bien que estuvo esta noche, tenemos que seguir repitiéndolas con más gente. El calor era insoportable y podía sentir como mi cara se iba convirtiendo en agua, mientras los coches a nuestro alrededor flotaban hacia adelante, las luces marcaban una linea recta y se perdían detrás de nuestro transporte, Javier terminó por sumirse entre tratar de manejar y luchar contra las gotas de sudor que invadían su cara, de a ratos puteaba porque el aire acondicionado estaba roto.<br />
El abu ponía el ventilador en marcha porque entre el calor del horno y el de los domingos al mediodía la cosa se ponía un poco densa, pero al final siempre terminaban tomando café y yo comía chocolates, la golosina que siempre estaba disponible en la casa del abu y que en casa nunca había porque entre mamá y yo no podíamos con la tentación y la idea de mantener una reserva era completamente imposible. Mientras tanto en la tele pasaban alguna película de cine nacional, aunque quería ver dibujitos siempre me terminaba enganchando con cualquier cosa que pasaran, como Olmedo y Porcel, alguna de Minguito o los bañeros más locos del mundo. Y además era el encargado oficial de terminar la gaseosa, total ellos tomaban café.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.flickr.com/photos/dalan/223842945/" title="lluvia.jpg"><img src="http://www.documentandolavida.com.ar/wp-content/uploads/2008/01/lluvia.jpg" alt="lluvia.jpg" /></a></p>
<p>Considérese esta otra posición:<br />
Colocarse horizontalmente, boca arriba, en un balcón del sexto piso que da a la calle. Es importante que sea exactamente unos minutos antes de que la lluvia comience a caer, de manera tal que se encuentra en posición perfecta para observar los relámpagos previos a la tormenta. Está permitido fumar un cigarrillo mientras se disfruta del espectáculo.<br />
Luego de un breve momento, colocarse nuevamente en posición vertical, ahora de espaldas y contra las rejas que deben llegar hasta un poco más arriba de la cintura. Tomarse con las manos de la baranda y estirar la cabeza hacia atrás, lo suficiente como para quedar estirado y no caerse. Ultimo paso, cerrar los ojos y recibir con gusto cada gota que golpea la cara.<br />
El efecto logrado es bajar la temperatura agobiante del cuerpo mientras los chusmas de los vecinos creen loco al que efectúa la acción y recordar que con ella nunca hubo oportunidad de correr debajo de la lluvia, que ahora ese subte está tan lejos y cada momento es una pequeña daga tratando de cortar pero ya no duele tanto, total que este año la facultad y el trabajo y los viajes.<br />
Con cuanta facilidad solía perderme en simplezas y disfrutar de ellas, el primer asiento del subte era siempre la mejor película del mundo, y ojo no te me pongas en frente porque se armaba la podrida, tenés todo el subte para sentarte y justo venís a ponerte adelante mio. Ahora es caer en cualquier asiento y contentarme con ir sentado, recibir un poco de viento y escuchar música, de vez en cuando mirar algún espectáculo, como el pelado que pegó la nariz contra la puerta y mira hacia las vías o aquella nena con las sandalias que tienen luces de colores que parpadean. Y que tarde estoy llegando al trabajo, siempre lo mismo. Ahora que me acuerdo nunca viajé con el abu en subte, siempre fue en colectivo o taxi o auto, pero subte no, tampoco pude saber si a él le gustaba, solo supe que tenía un calor que lo estaba quemando por dentro y lo siguiente eran los enfermeros subiéndolo a la ambulancia y él que le decía a mamá que ya no podía más, y la doctora diciendo que hicieron todo lo que estuvo a su alcance pero que no pudieron.</p>
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		<title>Una oscuridad, una luz</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Nov 2007 02:45:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Desvariando]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[en conjunto]]></category>

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		<description><![CDATA[Nota al lector: La siguiente historia fue escrita entre Pamela y Marcos en algún bar de Buenos Aires, datando del día 5 de Octubre de 2007. Los textos de Pamela se encuentran en color azul. Sos una luz que ilumina aquellas noches sin pensar, seguí buscando mi mirada que algún día encontrarás un enigma para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><font color="#000000">Nota al lector: La siguiente historia fue escrita entre Pamela y Marcos en algún bar de Buenos Aires, datando del día 5 de Octubre de 2007. Los textos de Pamela se encuentran en color azul.</font></em></p>
<p><font color="#000080">Sos una luz que ilumina aquellas noches sin pensar, seguí buscando mi mirada que algún día encontrarás un enigma para descifrar, una noche con la que no puedas soñar.</font></p>
<p>Y entre tu mirada color cielo encontraré la salvación a todas mis plegarias. Porque esta luna me ha traicionado lo suficiente. Y porque el sol desea iluminar nuestras vidas una vez más, y una melodía nos recordará el sabor de la vida.</p>
<p>La oscuridad se cernió entre los cuatro, pero ella iluminaba al grupo con una luz más brillante que el supernova. Y luego de incontables brebajes mezclados con insaciables melodías, cayeron rendidos ante ella y rogaron por la redención, mientras esta se reía ante tal subordinación y observaba el paso del tiempo.</p>
<p><font color="#000080">Y aceptaba la situación, risueña…y disfrutaba sin pensar que una oscuridad reinaba y que sus risas provocaban más luz de la que ella podría soportar.<br />
</font><br />
Y mientras él se perdía entre aquellas melodías, los primeros rayos del día amenazaban con intoxicar el aire con mañana y asesinar a la noche con un brusco golpe y dejarlo con gusto a vacío, algo a lo que ya estaba bastante acostumbrado. Imaginó aquella luz inundándolo y llenando su extenso campo de incertidumbres con verdades con las que soñó toda su vida.</p>
<p><font color="#000080">Verdades para las que no estaba preparado.<br />
Porque ella guardaba vacíos más peligrosos de los que él podría imaginar y a los que ella teme… porque nunca los rebelará y porque ella era eso&#8230; un enigma para descifrar, solo eso. Unas cuantas noches de luz, que en realidad llevaban a la eterna oscuridad.</font></p>
<p>Internado en esa misma oscuridad consiguió delucidar apenas un imperceptible vistigio de conciencia. Miró hacia el abismo y descubrió su propio reflejo, reprochando todo lo que no se animó a ser, un día más, un día menos, y la incertibumbre del resto de su vida, cuatro paredes y su alma.</p>
<p><font color="#000080">Un alma que quería ser capturada por esa calma solitaria. Y ella seguía riendo y desbordando una inmensidad difícil de dominar.</font></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La Fiesta</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Oct 2007 20:55:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Desvariando]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[adiós adolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Recuerdo la luz roja sobre mí, inundandome y mareando mis sentidos. En realidad, el mareo era a causa del alcohol, y el inodoro estaba lo suficientemente cerca como para que no haga ningún desastre. Mi alma por completo se fue por ese reluciente baño, y unos minutos después, ya estaba mejor, y le permitía a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>R</strong>ecuerdo la luz roja sobre mí, inundandome y mareando mis sentidos. En realidad, el mareo era a causa del alcohol, y el inodoro estaba lo suficientemente cerca como para que no haga ningún desastre. Mi alma por completo se fue por ese reluciente baño, y unos minutos después, ya estaba mejor, y le permitía a la luz penetrar en mi ser y dejarme volar por los caminos sinuosos de mis pensamientos. Que rápido había pasado todo, que gran golpe en el estomago fueron estos últimos meses. Golpes. Golpes en la puerta. Debe ser Javier, que nunca permite que los amigos caigan y desaparezcan en una nube. Los mantiene vivos para que puedan seguir disfrutando de la noche. Que vamos, que no te quedés ahí tirado. Sí, ya voy. Más golpes, así que me levanté y fui directamente al lavatorio. Javier y Ale me observaban divertidos, mientras mojaba mi cara y nuca y sentía como el frío recorría mi cuerpo. Vida, vida de vuelta a mi.</p>
<p>Volvimos, era el sótano de un edificio en alguna parte de Palermo, aunque parecía más un salón de fiestas y una banda tocaba como hipnotizada en sus propias melodías. Nuestro grupo de amigos reía, totalmente embriagados, totalmente en su burbuja de la que eramos parte, nosotros y el mundo. De vez en cuando se dejaba pasar a un extranjero o alguno de nosotros salía de expedición por los campos blancos de ese pequeño universo comandado por guitarras, pianos, baterías, bajos y cerveza.</p>
<p>Sofía entraba de a ratos por una puerta pequeña de mi cerebro y se expandía como un virus por todo mi cuerpo, hasta que recordaba los por que y lograba volver a expulsarla. Y casi en sincronía con mis pensamientos, alguna persona que estaba alrededor me interrumpía y rescataba del trance, ya sea Javier, Ale, Pamela, José, Hernan o Natalia. Todas personas extrañas, pero personas sin las cuales no podría vivir al fin, me encuentro ligado por completo a esas personalidades, esas formas de vida, aislado y protegido de la fría jungla.</p>
<p>La noche se tornó en día y era hora de partir, y, como siempre, terminamos desayunando en algún bar del centro, tragando hamburguesas, café y cigarrillos. Próximo destino: living de José, más risas y conclusiones sobre nada. Soñar. Soñar que estoy volando, lejos, y abajo los veo a todos, y gritar bien fuerte para que sepan lo lejos que estoy.</p>
<p>Como siempre, el subte de cualquier día y hora termina siendo el mejor refugio para mis pensamientos, pero los domingos&#8230; los domingos. Me divertí un rato jugando a <em>manuscrito hallado en un bolsillo</em> mientras disfrutaba de las melodías que surgían de mi reproductor de música. Y además había que votar a un presidente.</p>
<p>Mi casa me recibió con los brazos abiertos, invitándome a una pequeña siesta, la cual no rehusé, pero antes me detuve en el gran sillón negro que siempre mira hacia el horizonte. ¿Cuantos golpes se pueden recibir antes de quebrarse?. En algún punto del alejado paisaje al cual mis ojos no podían llegar se encontraba la razón de mis insomnios, la razón de mis desesperaciones. Significaba una larga y violenta gripe que estaba cediendo, dejando mi cuerpo débil y el gusto amargo en la boca de aquella fiebre que me mantuvo delirando durante meses. De a poco vuelvo a recuperar el apetito. De a poco vuelvo a recuperar las fuerzas. ¿De a poco vuelvo?. Es el miedo a tener una recaida lo que hace que sea <em>de a poco</em>. ¿Y cuanto habían dicho los médicos que iba a tardar en estar completamente recuperado?, ah sí, entre seis meses y dos años, y mientras tanto viviría convertido en zombie, trazando objetivos superfluos, tiñendo lo negro de blanco, aunque sea para que quede en un tono gris. De la guitarra que se encontraba en mis manos escapaban melodías que acompañaban a mi hipnotismo con las calles, en donde cada centímetro escupía una presencia poco probable, una falsa esperanza, ese <em>sí, lo sé, pero igual&#8230;</em> Y encima el Sol radiaba. Pero lo más extraño son esas manos que acarician mi frente y la mojan con paños húmedos, entre ellas estaba aquella que lleva ese segundo nombre que tanto golpeó la puerta en mi vida, y aquella que se auto proclama como prófuga pero incitaba a olvidarme de la fiebre, llenar la bañera con hielo y hundirme en ella, para después meterme en la cama y abrigarme. Ah sí, y aquella que también lleva un segundo nombre con la misma raíz que la causante de la enfermedad inicial. Pero que vecinos molestos, ¿por que carajo tienen que ponerse a chusmear justo cuando estoy en la mejor parte?. Mejor me ducho. Ah, y la siesta, con el Yelmo de mi abuelo, el mejor ventilador de la historia de los ventiladores, el más esplendido, el que le pasa el trapo a cualquier aire acondicionado, de pie, de acero inoxidable, una turbina de avión que me hace volar y caer sobre un colchón de plumas de pecho de ganso de Canadá, me arrulla y en el umbral entre la vigilia y el sueño me lo recuerda en aquellas tardes en donde él se cebaba unos amargos y a mi me hacía una chocolatada o café con leche con tostadas y manteca(y a veces mermelada también), mirábamos la tele y se quedaba dormido en su mecedora ya aburrido de los dibujitos que tanto le gustaban al nene. Pero que sueño, che. Mejor me duermo.</p>
<p>Las dos de la tarde y la bestia mecánica que me lleva a lo que va a ser un pequeño tajo en una herida que había cerrado hace tantos años que ya no existen calendarios que puedan datar de esa época. Segundo grado había sido, y me encontraba haciendo una extensa cola para depositar mi voto en el aire, porque, claro, no era mi intención el resultado final, pero no me encontraba con ganas de reflexionar acerca de política y la telaraña que envolvía mafias y fraudes. El cuarto oscuro fue el golpe más bajo, dilucidé un Marcos de siete años, con la cabeza apoyada en el pupitre, llorando porque minutos antes la maestra no reconoció que la tarea faltante había sido a causa de una salida temprana el día anterior para una visita al médico, y que, claro, ningún compañero se la había pasado porque Marcos-el-nariz-transpirada era amigo de nadie. Mala nota. Mal día. Que ya va!, estoy metiendo la boleta en el sobre, carajo, esperen. Y con la cara entre perdida, asustada y hostil deposité ese maldito sobre de una puta vez en la urna. Y el baño con azulejos celestes en donde lavé mis manos para sacarme la tinta que chorreaba del sello del documento(sí, chorreaba) me mostró al mismo Marcos escapando por la puerta de atrás, que llevaba al natatorio y dejaba vía libre para la entrada y salida de cualquier persona. Y la plaza que estaba a tres cuadras que me resguardó durante horas, hasta que sentí que era suficiente y volví a casa. Esa casa en donde él entraba y salía de mi vida una o dos veces por mes, desde que tenía un año o algo así, alegando demasiado trabajo y demasiada presión. Madre siempre supo como prepararme para que catorce años después arme esa extensa factura que envié por correo electrónico. Y salir del colegio y ver esas calles de las cuales no hacía siquiera un año que había abandonado, la lluvia de pensamientos en forma de dagas penetraron en mi cabeza y sentí una leve sensación de desmayo, sin perder tiempo encendí un cigarrillo y traté de ir lo más rápido posible hasta la parada del colectivo. Grave error había sido tomar la misma ruta que frecuentaba y terminar en la vereda que estaba cerca de mi <em>no-casa</em>, sentado, observando a Marcos abrazado de Sofía yendo y viniendo de aquella avenida que tantos encuentros había presenciado.</p>
<p>Menos mal que el colectivo llegó rápido.</p>
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		<title>Un día mas, un día menos</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Sep 2007 01:32:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Comprar ropa. Que extraño y lejano me suena esa acción. El aire que subía por las escaleras de la estación Loria estaba impregnado con el típico olor del aceite que se usan en los subtes. La vendedora de boletos estaba sentada sobre su enorme culo, limandose las uñas, y señalando a cada pasajero que pasen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>C</strong>omprar ropa. Que extraño y lejano me suena esa acción.</p>
<p>El aire que subía por las escaleras de la estación Loria estaba impregnado con el típico olor del aceite que se usan en los subtes. La vendedora de boletos estaba sentada sobre su enorme culo, limandose las uñas, y señalando a cada pasajero que pasen por el costado de los molinetes, a modo de protesta contra la empresa. Aunque en ese momento los únicos pasajeros eran mi propio morral y yo. El andén se encontraba completamente vacío, como siempre, me dirigí hasta el principio del mismo, como para subir al primer vagón.</p>
<p>Un parlante cortaba el silencio de esa esquina con un suave sonido eléctrico y entrecortado, inundando todas las paredes de cerámica blanca bordeadas con pequeños trozos naranja y las columnas descoloridas, algunas grises, otras negras, otras, naranja. Los cables colgaban del techo y evidenciaban el poco cuidado de las estaciones de subte.</p>
<p>Me miré al espejo que se encuentra en la esquina superior del anden, que le permite al conductor del subte ver si los pasajeros terminaron de subir. No encontré reflejo, solo andamios corroídos por el oxido y un lejano ruido de colectivos y autos. El semáforo, un poco más abajo, emitía una tenue luz verde que imploraba la calma de quien lo observara, detrás de él podía verse un extenso túnel, tan solitario como el puesto de diarios cerrado que se encontraba en el extremo opuesto del andén, en donde, al mismo tiempo, una suave brisa traía consigo un ligero perfume a orquídeas.</p>
<p>En esa dirección, entre el cartel sucio de papel que confirmaba que estábamos en la estación Loria y un enorme cilindro de cable naranja, una pareja discutía discretamente. Mientras ella se arreglaba el pelo, el se abalanzaba hacia adelante y hacía gestos con sus manos tratando de exponer algún punto, aunque, por la expresión de la cara de ella, sin demasiado éxito. Un subte del otro lado llegó rechinando, bufando y protestando con sus más de cien años de vida, frenó y suspiró, y yo salí de mi trance, recordé por que estaba ahí y noté que mi transporte estaba tardando más de lo usual. Inspeccioné las vías, rodeadas de carbón humedecido con ese horrible aceite, los números en ella que habrán visto más de un millón de historias, serenos. De nada servía, allí no estaba el tren, tampoco Sofía.</p>
<p>La nostalgia me invadió, ¿que seguía ahora?, hacía unos años era todo tan simple, las responsabilidades estaban determinadas por instituciones como el secundario y mi única preocupación era planear el fin de semana, no existían los analisis sobre lo mal que funciona esta sociedad, o al menos no me afectaba, esa situación llamada vida era algo totalmente externo, el tiempo no presionaba mi pecho y armarme de paciencia era una acción fácil de llevar a cabo. Hoy es lo exactamente opuesto, llevándome a actuar sin pensar, la mayoría de las veces, y afrontando consecuencias que pueden modificar el curso de mi camino. Suelo reusarme a hacerme algún problema al respecto, pero es que simplemente no puedo más que quedarme rígido y soñar con un arrebato de lucidez.</p>
<p>El subte llegó, la pareja ya no discutía y subían al tren, mi vagón iba completo, pero no iba a impedir que viaje a mi destino.</p>
<p>Agarrado de una de las manijas, observaba a un tipo, vestido de negro y con un corte que rozaba lo militar, leyendo un comic basado en una historia de Shakespeare. A su derecha, dos estudiantes de medicina hablaban sobre tripas y desmembramiento, me hicieron sentir nauseas, así que intenté moverme un poco más al fondo, hasta que el ruido del movimiento tapara esas horribles historias. No me costó demasiado, y desde ahí pude ver a una mujer, de unos treinta y largos años, espiando el comic de Shakespeare, hasta que se decidió y le pregunto a este hombre si era, efectivamente, un comic basado en una historia de Shakespeare.<br />
-<em>Sí </em>- respondió confuso, mientras el subte había frenado y la mujer estaba bajandose.<br />
-<em>¿Camelot?<br />
-No, otro lugar parecido.<br />
-¿Me lo mostrás?<br />
</em>Pareciera que el tipo escuchó otra cosa, como <em>¿me lo prestás?</em>, porque su respuesta, casi indignada, fue -<em>Disculpá, pero me costó mucho conseguirlo </em>- mientras lo guardaba en su mochila.</p>
<p>La mujer de pelos electrizados, remera blanca y jeans apretados que dejaban ver una horrible desproporción en sus piernas, se quedó entre estupefacta y confundida, al mismo tiempo que el tren emprendía su marcha de nuevo. Que fácil pueden crearse los malentendidos y cambiar toda una situación, que, de haberse dado de manera correcta, hubiera podido terminar en, ¿quien sabe?, casamiento, tal vez. Pero en su lugar, estas dos personas habrán terminado ligeramente ofendidas y no fue más que un pequeño contratiempo de la vida diaria. Evidentemente, para algunos es más fácil seguir esquematizados en una rutina, cegados ante ella y rechazando cualquier factor que pueda modificarla, como por ejemplo engañar a nuestros oídos con tal de escuchar lo que nuestro deseo de rechazo crea necesario para continuar dentro de ella. Como los caballos a los que se les pone anteojeras, solo para que miren hacia adelante.</p>
<p>Un mensaje llegó a mi celular: <em>hoy no va a poder ser.</em></p>
<p>Cuando subí en la estación Acoyte, todavía quedaba un poco de luz, así que decidí sentarme un rato en el parque a leer. <em>La insoportable levedad del ser</em>, un libro que lograba desesperarme, pero el factor sorpresa no estaba ya que era la segunda vez que lo leía. Fue imposible, era más tentador mirar al horizonte e indagar a mi mente, que se reusaba a sacar conclusiones, solo premisas y más premisas. El Sol oculto tras una espesa capa de nubes estaba lanzando sus últimos suspiros y solo quedaba una amenazante tormenta, me entregué a mis pensamientos.</p>
<p>El simple hecho de que ella estuvo en Francia durante dos años puliendo su carrera y personalidad, más allá de su propia manera de ser, hacía de Sofía una persona que desencajaba de cualquier grupo de personas que pudiera encontrarse. De vuelta, hace unos pocos años hubiera sido todo tan fácil, hoy, lejos de cualquier doctrina externa más que la mía propia, resulta imposible no intentar proyectar un futuro en donde nos encuentre juntos.</p>
<p>Armarse de paciencia, algo que nunca aprendí a hacer y nunca haré.</p>
<p>La tormenta se hizo presente. Lavé mi cuerpo y alma con una catarata de lluvia, estaban cerrando el parque, así que tuve que partir. En el camino intenté recuperarme y convencerme de que el tiempo hablaría solo, pero creo que ya no sirve de nada intentar engañarme a mi mismo con falsas ilusiones, de todas maneras me rendí ante ellas, una vez más. Supongo que yo también me encuentro encerrado dentro de algún otro tipo de rutina: el pensar en ella.</p>
<p>Y llegué a mi hogar, la ducha me esperaba con ansias y la cama clamaba a gritos mi presencia, no los dejé esperar, y, lentamente, después de un largo baño, logré conciliar el sueño. Un día más, un día menos.</p>
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		<title>Ese fuelle que rezonga&#8230;</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Aug 2007 00:43:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Todos los días, cuando voy para el laburo, me tomo el trabajo de subirme en Acoyte para el lado de Primera Junta, para después volver hacia el lado de Plaza de Mayo, solo por el simple hecho de que a las 8 y media de la mañana me gusta viajar sentado(en realidad nunca me gustó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left"><a href="http://www.deviantart.com/deviation/31416200/" target="_blank"><img src="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/2007/08/primera_junta_by_pfabregat.jpg" alt="Estación Primera Junta, lejos de los Tangos y de Gardel" align="left" /></a><strong>T</strong>odos los días, cuando voy para el laburo, me tomo el trabajo de subirme en <em>Acoyte</em> para el lado de <em>Primera Junta</em>, para después volver hacia el lado de <em>Plaza de Mayo</em>, solo por el simple hecho de que a las 8 y media de la mañana me gusta viajar sentado(en realidad nunca me gustó viajar parado, en ningún momento del día, salvo que los planetas estén alineados y el tío Pancho me haya causado una anomalía especial en donde sienta la imperiosa necesidad de viajar en el medio del subte o colectivo parado y observar el horizonte urbano con especial melancolía, en el caso del primero, sería un túnel oscuro, pero que importa? a estas alturas podrían venderme una linterna dynamo y la compraría con gusto, y, de todas maneras, no creo que exista alguien que disfrute viajando parado), así que esta mañana no fue la excepción. Me levanté normal, tipo ocho, después de una rápida ducha y un rápido desayuno, terminé en el andén tipo 9 menos cuarto. El subte tardó más de lo normal, ya de por sí esos hijos de puta vienen cuando se les canta el orto, y la linea A es, después de la E, la que más tarda cuando hay demoras, pero, definitivamente, le rompe el orto al resto en quilombera, si alguna vez quieren ver quilombo en serio y nunca viajaron en subte, vayan a la estación <em>Peru</em>, <em>Piedras</em>, <em>Lima</em> o <em>Plaza Miserere</em> a las seis de la tarde(o entre las ocho y media y nueve de la mañana también, horario pico que le dicen), y, con un poquito de suerte, van a ver a algunos agarrandose a sopapos y hasta capaz que atropellan a algún boludo que se cayó del andén porque otros boludos lo fueron empujando, o simplemente estaba harto de la vida y decidió ponerle fin a ella(se perdió bailando por un sueño el día anterior o la mujer lo engañaba con su hermano, vaya uno a saber, la gente está chapa).</p>
<p><a href="http://www.deviantart.com/deviation/30419070/" target="_blank"><img src="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/2007/08/waiting_the_subway_by_pfabregat.jpg" alt="Maestro, no me diría la hora?… “la hora”" align="right" /></a>Volviendo al tema que me com<em>pete</em>, el ansiado mecánico de algo así como diez vagones llegó, pero no era el que me gusta a mí, ese que tiene más de cien años, es de madera y se va bamboleando de un lado a otro cuando anda, amenazando por quebrarse en un millón de pedazos y con las astillas mutilar todo su contenido, o sea, nosotros los pasajeros, sino que era <em>ese otro</em> subte, el horrible, mala onda, que tiene las butacas azules a los costados, enfrentadas, para que le veas la cara de gil al de en frente y el te vea la tuya y los dos piensen al mismo tiempo &#8220;<em>pero que cara de gil!</em>&#8220;. Como había esperado tanto me importó medio carajo, total <em>iba</em> a viajar sentado y hasta capaz que conseguía dormirme sumido en las dulces melodías de mi reproductor de mp3(oiga señora, le comenté que soy un criminal que baja discografías por<em> internes</em> ?). El viaje comenzó, <em>Acoyte</em>, <em>Primera Junta</em>, frenamos(obviamente, sino terminamos subiendo por la rampa y salimos a <em>Rivadavia</em> a matar transeúntes), se abrieron las puertas y la catarata de gente comenzó el ritual de empujar, golpear y correr para conseguir un asiento. Ya estaba casi todo el vagón lleno cuando de repente una mujer me pregunta algo, &#8220;<em>que raro</em>&#8220;- pensé en menos de dos microsegundos &#8211; &#8220;<em>alguien en este subte de mierda sabe hablar</em>&#8220;, le pedí que me repita, porque tenía los auriculares puestos y era difícil que la escuche(a menos que sea sordomudo y me hablen en lenguaje de señas, pero de esa manera ni siquiera tendría reproductor de mp3, supongo), y la oración siguiente de parte de esa dulce muchacha marcó mi humor por el resto del día: &#8220;<em>no me cederías el asiento que estoy embarazada y me bajó la presión?</em>&#8220;, y acá no se me ocurre ningún chiste, realmente me enfureció, no porque tenga que cederle el asiento(que aunque me hinche soberanamente las bolas, lo hago, porque muy en el fondo soy una buena persona y si yo fuera el embrión de esa señora y no me ceden el asiento, salgo del útero y los cago a trompadas a todos, para después volver a la concha de mi madre), sino porque la mina no tenía ni rastros de un embarazo de al menos tres días, pero como dije antes, muy en el fondo soy una buena persona(y además, no había notado que me senté en el asiento con prioridad para discapacitados, soy un vivo bárbaro), así que me llené de paciencia y le cedí mi asiento, ahí, en<em> Primera Junta</em>, después de haberme tomado <strong>todo</strong> ese trabajo para viajar sentado.</p>
<p><a href="http://www.deviantart.com/deviation/32273327/" target="_blank"><img src="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/2007/08/the_subway_is_leaving_by_pfabregat.jpg" alt="El tren se vá!, saquen los boletos!" align="left" /></a>Un par de paradas después, mágicamente la presión de esta adorable señorita(que debía tener unos cincuenta años, dicho sea de paso, edad en la cual se supone que al género femenino le es imposible gestar una vida en su interior, más que hongos vaginales y otras bacterias varias que ni me quiero imaginar) se había restablecido por completo y, adivinen que?, sí!, se puso a hablar por su celular muy felizmente con alguna amiga y le contaba el excelente día que planeaban tener hoy, mientras yo la observaba, ya no con furia o enojo, sino con sorpresa, había escuchado infinidad de veces estos casos de &#8220;<em>cedeme el asiento porque me siento mal</em>&#8220;(<em>&#8220;sentate mejor, boluda!&#8221;</em> &#8211; la hinchada de todo x2 pesos), pero nunca lo había vivido en carne y hueso, así que en definitiva terminé bastante lejos de la indignación y el suceso me hizo sonreír y hasta cagarme de risa en su cara, porque no podía creer lo vivos que somos los argentinos.</p>
<p>A todo esto me faltó mencionar el excelente ambiente que había alrededor mío, cuanto entra en un vagón de esos mala onda?, cien, ciento veinte personas?, ahí adentro habían trescientos, mínimo, todos empujándose vaya uno a saber donde, porque si había algo que faltaba más que modales, era lugar. Me costó bajar en <em>Lima</em> para hacer combinación con la linea C hasta <em>Lavalle</em>, pero lo conseguí, y festejé mi triunfo con un rico café y unas galletitas de sésamo(abrete!).</p>
<p>Supongo que estas cosas le molestan a uno proporcionalmente a la edad que llevamos, cuanto más viejo, mas nos molesta(algún abuelo que nos confirme, <em>please)</em>, pero, como dice la propaganda esa de los analgésicos,  hay que vivir menos apurado y hacer yoga en el medio de la Nueve de Julio(me imagino a los colectiveros haciendo <em>jogging</em> por las plazoletas, todos transpirados y al grito de &#8220;<em>menos apurado! menos apurado!</em>&#8220;), a mi por lo pronto me basta con reirme y después contarlo por acá, total, dudo que la &#8220;<em>embarazada</em>&#8221; me lea y me haga juicio por daños morales.</p>
<p>Salud.</p>
<p>Ah, las fotos las saqué yo en algún momento de mi vida, conste.</p>
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		<title>Mudanza</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jul 2007 18:47:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Virus suena de fondo y una luz tenue inunda el living, el enorme ventanal con la persiana completamente subida permite ver la noche en todo su esplendor, el suave café acaricia mi garganta y reconforta mi cuerpo con un ligero calor. Salgo al balcón, fumo un cigarrillo, veo a lo lejos las luces de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p STYLE="text-align: center"><img SRC="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/2007/07/casa1.jpg" ALT="casa1.jpg" /></p>
<p><strong>V</strong>irus suena de fondo y una luz tenue inunda el living, el enorme ventanal con la persiana completamente subida permite ver la noche en todo su esplendor, el suave café acaricia mi garganta y reconforta mi cuerpo con un ligero calor. Salgo al balcón, fumo un cigarrillo, veo a lo lejos las luces de los autos que apresuradamente se dirigen a sus hogares o vaya a saber uno donde.<img ALIGN="right" ALT="casa4.jpg" SRC="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/2007/07/casa4.jpg" />  Miro hacia abajo, &#8220;<em>sexto piso</em>&#8221; &#8211; pensé, vértigo, eso es lo que siento desde que llegué acá, el miedo de estar en un lugar con el cual había soñado durante años, miedo a perderlo, que inmediatamente se transforma en responsabilidad, asumir que el camino lo elegí yo, todavía no caigo en la realidad: estoy mudado, y lo mas importante, solo.</p>
<p>Cuatro años de vagar casi errante por la vida, en donde aprendí infinidad de cosas, que en realidad era practicar para lo que me esperaba, para lo que hoy está conmigo, los ejercicios fueron difíciles pero el resultado del examen dio aprobado.</p>
<p STYLE="clear: both">&nbsp;</p>
<p><img SRC="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/2007/07/casa2.jpg" ALT="casa2.jpg" ALIGN="left" />Lo que ahora sigue es seguir construyendo sobre la base que logré plantar, y lo haré con gusto, marcarme nuevos objetivos, estoy ansioso por continuar. Pero primero tengo que acostumbrarme a esta nueva vida, salir del shock, hacer de este todavía extraño lugar mi santuario, mi lugar de reposo, mi refugio.</p>
<p>Es interesante la sensación de vivir 22 años con mi vieja, luego un mes con un amigo y finalmente 4 meses con una familia de la cual soy prácticamente parte de ella, para pasar a estar completamente solo, y valerme por mi mismo, vértigo, sí, hasta que me acostumbre a esta altura y tomar envión para seguir subiendo.</p>
<div style="clear:both;">&nbsp;</div>
<p STYLE="text-align: center"><img SRC="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/2007/07/casa3.jpg" ALT="casa3.jpg" /></p>
<p>Hoy no soy Marcos, ni Sofía, ni Dante, soy yo mismo, satisfecho de haber aprendido a mi manera como abrirse paso en esta jungla y orgulloso de poder decir y pensar que puedo adaptar el medio a mi, y no al revés.</p>
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		<title>Dante</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2007 13:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;Dante, bajá un cambio, te va a hacer mal tanto laburo&#8221; &#8211; las palabras de Malena resonaban como un martillo en mi cabeza, lograba ver al medico de reojo preguntándome hacía cuanto que no ponía mi cuerpo en posición horizontal, &#8220;mucho&#8221; &#8211; le respondí. Así fue como me gané dos semanas de reposo pagas y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">&#8220;<em><strong>D</strong>ante, bajá un cambio, te va a hacer mal tanto laburo</em>&#8221; &#8211; las palabras de Malena resonaban como un martillo en mi cabeza, lograba ver al medico de reojo preguntándome hacía cuanto que no ponía mi cuerpo en posición horizontal, &#8220;<em>mucho</em>&#8221; &#8211; le respondí. Así fue como me gané dos semanas de reposo pagas y mi jefe que me dijo &#8220;<em>no te preocupés man, estos días vas a cobrar doble, quedáte tranquilo en tu casa, descansá</em>&#8220;, claro, estaba cagado en las patas, podría hacerles un terrible juicio y llenarme de guita&#8230; no soy tan hijo de puta, no por ahora, creo.</p>
<p align="justify">Los primeros tres días los pasé en la cama, tranquilo, mimado por Male y jugando con la notebook de vez en cuando, a partir del cuarto día me dediqué a actualizarme un poco con amigos que no veía hace mucho, uno de ellos fue Marcos, que andaba bastante mal por una discusión con Sofía, fuimos a tomar algo por Palermo en un bar que tenía wi-fi, no podíamos estar del todo desconectados. Allí estuvimos varias horas charlando de todo un poco y de a ratos molestábamos a alguien solo para hacernos notar, estamos vivos, enterensé. Esa noche Marcos me propuso laburar con el, yo diseñaba, el le agregaba el cerebro, era buena idea, laburaría donde yo quisiera, en el horario que más cómodo me quede, acepté y brindamos.</p>
<p align="justify">El resto de los días los usé para afianzar mi relación con Male, la estuve descuidando demasiado en todo este tiempo y no hubiera sido justo que me la pase solamente con amigos, nos tomamos un fin de semana para ir a Uruguay, volvimos como nuevos.</p>
<p align="justify"><a href="http://documentandolavida.opentux.com.ar/2007/05/15/dante/plaza_francia_2jpg/" rel="attachment wp-att-230" title="plaza_francia_2.jpg"><img src="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/plaza_francia_2.jpg" alt="plaza_francia_2.jpg" align="left" /></a>Una noche fresca me quedé tomando algo en el balcón de casa, con mi frazada y escuchando música tranquila, me encanta la música, me encanta estar acá afuera con esta copa de vino. Todo estaba tranquilo, la gente paseaba sin hacer demasiado quilombo, pocos autos, poco viento. Recordé el día que la conocí a Male, ese día sí que hacía frío, esa noche fuimos con Marcos y Feli a patinar sobre hielo, que tiempos, en el secundario nada importaba, no había responsabilidades, todo era puro placer y una pequeña preocupación sobre lo que vendría al final. Ella estaba con un grupo de amigas intentando patinar, en cuanto entramos la ví y su actitud me había llamado la atención. Me acerqué y conteniendo la respiración para no exhalar vergüenza, me ofrecí para enseñarle a patinar, la típica, pero cuando uno es chico todo vale y hasta a veces quedaba bien.</p>
<p align="justify">Después de unas horas, le agarró la mano y ya jugábamos carreras y cuando quisimos darnos cuenta, se habían hecho las cuatro de la madrugada, Feli ya estaba molesta y quería irse, por supuesto Marcos iba a acompañarla, y como Male estaba con sus amigas, decidí que era mi hora para partir también, la saludé y quedamos en encontrarnos otro día, me sentía bien, era la primera vez que entablaba una relación por mis propios medios.</p>
<p align="justify">El sábado siguiente nos encontramos cerca del parque Rivadavia, lo estaban remodelando y no era un buen lugar, pero queríamos verde, así que nos fuimos para plaza Francia y nos quedamos sentados en un banquito, riéndonos de todos y disfrutando del tibio Sol de esa tarde, me contó que estaba muy interesada en la psicología, pero que también la volvía loca la música, y que por eso estaba haciendo el cbc para estudiar la carrera de músico terapeuta, yo le conté acerca de mi pasión por el diseño y esa tarde nos besamos.</p>
<p align="justify">Dos inocentes niños que nada conocían todavía de la vida y que luego no se volverían a separar, y ahora, cuatro años después, soy tan felíz como el primer día.</p>
<p align="justify">El vino hizo efecto, me dormí, Male llegó un rato después y me llamó para ir a la cama, le conté sobre mis pensamientos, que linda noche, y todavía me quedaban tres días antes de volver al trabajo.</p>
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		<title>Palermo</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2007 13:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[La noche me sorprendió a la salida del subte de la estación Scalabrini Ortiz, caminé por esa avenida hasta llegar a Nicaragua, donde doble por Soler, solo para ver la puerta de mi antiguo trabajo, sentí una mezcla de odio reconfortante, ya nunca más iba a tener que sufrir dentro de ese lugar, y ahora, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><strong>L</strong>a noche me sorprendió a la salida del subte de la estación Scalabrini Ortiz, caminé por esa avenida hasta llegar a Nicaragua, donde doble por Soler, solo para ver la puerta de mi antiguo trabajo, sentí una mezcla de odio reconfortante, ya nunca más iba a tener que sufrir dentro de ese lugar, y ahora, viéndolo desde afuera, comprendo que mi meta es no quedarme quieto, vivir, conocer, explorar, ganar, perder, volver a encontrar. Seguí camino, las vidrieras de Palermo llamaban mi atención, es la primera vez en mi vida que me siento a gusto con lo que llevo puesto, finalmente encontré mi lugar y no hubo necesidad de fingir absolutamente nada, me sentí triunfante, en pocas semanas mi vida va a volver a cambiar, dejar de vivir en el aire para encaminarme en un nuevo rumbo, el fin de un letargo, y mi público, feliz de ver mi progreso. ¿Debería sentirme satisfecho? no lo se, pero así me siento y al mismo tiempo ansioso.</p>
<p align="justify">-&#8221;<em>¡¿Doscientos ochenta pesos por un pantalón?!, metetelos en el orto</em>&#8221; &#8211; pensándolo bien, creo que debo llegar al punto de que esa cifra no me importe, paciencia, todavía no llegó esa etapa, pero falta poco, eso espero.</p>
<p align="justify">Continué mi camino, &#8220;<em>cerveza</em>&#8221; &#8211; pensé, sí, eso es lo que necesito ahora. Caminé hasta la plaza Cortázar y ahí me instalé, &#8220;<em>bar el taller</em>&#8220;, no se, ya no me importa, &#8220;<em>dame una cerveza&#8230; esperá, tengo hambre, traeme también un tostado</em>&#8220;. Ya con mi festín servido, me dispuse a hacer lo que mejor sé: pensar. La gente en este barrio es extraña, es como si no notara la presencia de los demás, con sus ropas caras y su expresión de superados. Hipócritas, gente que no vive. Un momento, es así en todos lados.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/palermo1.jpg" alt="palermo1.jpg" /></p>
<p>Un tipo pasa con una valija enorme y me pregunta algo, no lo escuché, me saqué los auriculares y me repitió: &#8220;¿<em>DVDs?</em>&#8221; &#8211; &#8220;<em>Ah&#8230; no, gracias&#8230; pará! tenés una pelicula que se llama &#8216;más bien&#8217;?</em>&#8220;<br />
- &#8220;<em>No</em>&#8221; &#8211; me respondió algo confuso &#8211; &#8220;<em>pero gracias por preguntarme</em>&#8220;. ¿Por que? ¿le habré alegrado la noche por demostrarle que mi intención era comprarle una película ?</p>
<p align="justify">Seguí observando, este barrio es tan raro, un tipo con zancos disfrazado de payaso pide monedas en frente mío, una mina frena para darme una tarjeta para ver un show cómico, &#8220;<em>venite, entran dos y paga uno</em>&#8220;,<br />
-&#8221;<em>ups, debo haber olvidado al acompañante, no hay un dos</em>&#8220;- mientras hacía que buscaba entre mis bolsillos a mi compañero, no le gustó la broma, se fue puteando por lo bajo.</p>
<p align="justify">Por último, pero no menos importante, un flaco estaba vendiendo su libro, Tomás dijo que se llamaba, &#8220;<em>Otro Marcos</em>&#8221; &#8211; pensé, le compré un libro, dos almas solitarias se saludaron. Doscientas palabras, cincuenta comas, una palabra o frase repetida diez veces, una palabra o frase repetida cinco veces, un paréntesis, una pregunta, igual principio que final, un punto. Cada relato de los veintisiete que componen al libro deben llevar ese esquema, me acabo de enterar que existe algo llamado patafísica, gracias Tomás.</p>
<p align="justify">¿Y ahora que? el tipo de los zancos me está poniendo nervioso, la zona está todavía algo despoblada para lo que es. La noche me espera una cama que debo compartir con Dante, desde que dejé mi casa vivo con él, hasta que salgan esos putos tramites legales que me permitan alquilar algo. Odio este sistema, para subir hay que convertirse en un hijo de puta, porque sino te empujan hacia abajo.</p>
<p align="justify">La cerveza comienza a hacer efecto, es hora de partir, pero no sin antes dar una vuelta. Reconocimiento de terreno, pienso volver muchas veces, acá nadie pregunta por que.</p>
<p align="justify">Mientras voy caminando por Honduras, sin haber pasado todavía la plaza, alguien exclama mi nombre, era Dante, estaba con Malena tomando algo. Esa noche necesitaba soledad, pero me vino bien un poco de compañía, nos quedamos riéndonos de la gente un largo rato. Volvimos todos juntos, nos despedimos de Malena, nos fuimos a dormir, antes chequeé los mails, nada. Y apenas son las tres de la mañana, adiós Sábado.</p>
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		<title>Santuarios</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2007 12:15:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablitt</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[He logrado hilar algo que siento desde que tengo memoria, y es esa susceptibilidad que tiene uno cuando se despierta de un sueño profundo y soñó con algo lindo y lo recuerda. La primera acción que ejecutamos es la que determina nuestro humor para el resto del día. Normalmente me despierto con ganas de abrazar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">He logrado hilar algo que siento desde que tengo memoria, y es esa susceptibilidad que tiene uno cuando se despierta de un sueño profundo y soñó con algo lindo y lo recuerda.</p>
<p align="justify">La primera acción que ejecutamos es la que determina nuestro humor para el resto del día. Normalmente me despierto con ganas de abrazar a alguien, pero, oh, wait, no hay nadie para abrazar aquí y mi almohada que se queja porque la estoy ahogando. La amargura y nostalgia de que alguna vez hubo alguien para abrazar me persiguen durante un rato largo, hasta que veo que mi hermanito mayor está conectado y me envía unas palabras de animo, y allí recuerdo(porque también cuando uno se levanta tiene la memoria apagada y no es a propósito) que hay mucha gente para abrazar, pero están lejos, reconfortante entra por la ventilación y se mete por las puntas de mis pies subiendo a toda marcha.</p>
<p align="justify">Pero tampoco es esa personita sin nombre ni identidad, esa persona indicada que no tiene rostro y se aparece una y otra vez en mis sueños dándome un abrazo y diciéndome que me quiere. Y rápidamente se me viene a la mente Freud contándome acerca de los deseos incumplidos, oh si, desesperado grito de soledad.</p>
<p align="justify">No alcanzan las palabras para describir lo que se siente el primer abrir y cerrar de ojos después de una siesta larga, sobre todo si fuera del perímetro de la cama hace frío, tibio, sí, y el cuerpo se encuentra suavemente entumecido por el placer que encontró al relajarse y hacer que la mente se pierda en otros mundos, en donde miro hacia arriba y encuentro platillos voladores, y un abrazo Edgar que no tiene nombre.</p>
<p align="justify">Y la conocí a Sofía&#8230;</p>
<p align="justify">Mi trabajo es algo complicado, ni siquiera se como denominarlo, ¿programador?, ¿desarrollador de sistemas?, ¿dios?, se dio la casualidad de que es lo que me gusta hacer desde los siete años y es el mercado que más plata deja hoy en día, la información como poder, no sé si el día de mañana va a seguir gustándome, pero hoy es lo que me da de comer. El ambiente es bastante agradable, el sueldo es relativamente bueno y mis compañeros son amigables, y, como todo trabajo, tiene sus contratiempos, a veces no alcanza la jornada para cubrir las necesidades y debo hacer muchas horas extras, hay gente a la que no le conviene que los proyectos avancen y entonces es cuando me encuentro con grandes obstáculos en el camino, por suerte mi mente es lo suficientemente retorcida como para sostener que la lógica es mi pasión. Mi sillón es cómodo, siempre hay música de fondo(sería todo muy difícil si no fuera así) y la maquina de café lista para llenar mi estomago de ese oro negro.</p>
<p align="justify"><img src="http://documentandolavida.opentux.com.ar/wp-content/uploads/office.jpg" alt="office.jpg" align="left" />Dos semanas seguidas de trabajo sin parar un solo segundo me habían dejado exhausto, ese viernes no veía la hora de salir corriendo a caminar por Florida para tomar el subte, música, sí, mi reproductor estaba repleto de música y ansioso a ser encendido para llenar mi mente de dulces melodías. Las seis, adiós, buen fin de semana, peatonal, gente apurada, me importa un carajo, ya no existo. Estación Belgrano para volver a Bolivar y viajar sentado hasta Mitre, hace mucho que no bajo en plaza de los Virreyes, mi santuario ahora se encontraba en otro lado.</p>
<p align="justify">El departamento de Sofía me hace sentir seguro, como si estuviera en casa, debe ser por las tenues luces, o tal vez por los colores oscuros que no llegan a ser apagados. En el comedor hay una larga hilera de fotos encuadradas de París, excelentes ángulos y colores, una mesa de madera, cuadrada y negra, con sus respectivas cuatro sillas, es lo único alto en esa parte de la casa, hay pequeños sillones que no llegan a la rodilla y una mesa ratona de las mismas características. Todo se  encuentra armoniosamente colocado, el vivo reflejo de su personalidad.</p>
<p align="justify">Esa noche cociné yo, por alguna razón me entraron ganas de incursionar en ese mundo desde que la conozco, quiero que ella se sienta bien a mi lado, y de paso practico para cuando sea mi turno para vivir solo. Ella salió de ducharse y cenamos, me contó que había visitado a Malena en su laburo para sacar unas fotos a sus pacientes, tenía el rollo completo y listo para ser revelado.</p>
<p align="justify">Vimos una película de ciencia ficción que hablaba sobre el universo, es un tema que siempre me interesó, las posibilidades son infinitas y mi imaginación es lo suficientemente extensa para imaginar cada una de ellas.</p>
<p align="justify">Luego de lavar los platos y tomar un merecido café después de tan larga jornada, hicimos el amor, soy yo mismo, y eso es una de las mejores cosas que me pasó con ella, lejos del mundo, lejos de todo, y apenas van tres meses de conocerla. Nos quedamos charlando sobre la película mientras fumábamos. Me dejó pensando, se preguntaba como sería la concepción de la vida en otros universos, una piedra podría estar viva, cualquier pedazo de algo inerte podría ser vida, un muerto podría estar vivo y un vivo, muerto, las leyes de la física completamente quebradas y pisoteadas. Nos quedamos dormidos.</p>
<p align="justify">El universo, vasto, tan enormemente vasto que no alcanzaría toda la vida de una persona para imaginarse ni una milésima de lo inmenso que es. El cielo guarda una incontable cantidad de estrellas, y cada una de ellas es espectadora de distintos planetas, cuanta vida debe haber allí, ¿es que acaso seremos el único planeta que se pregunta por el resto?. Cuatro paredes blancas, yo, y nada más que eso, suspendidos en el vacío, pero, ¿de que está compuesto el vacío si no es por más vacío ?  la nada no existe, algo debe haber ahí. Solo con mi soledad grité y lloré, esperando una respuesta, alguien que me salve, nadie escuchó, no tenía sentido seguir allí, debía partir.</p>
<p align="justify">Desperté, Sofía, tranquilamente dormida, me inundaba con su majestuosa presencia, ahí lo decidí, me acerqué a su oído y muy suavemente le susurré &#8220;<em>te amo</em>&#8220;.</p>
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