La Construcción

Desperté entre colchones viejos, en una habitación que nunca había visto, irradiaba miseria por todos lados, y unas sabanas blancas con dibujos de colores que eran imposibles de adivinar por el desgaste de las mismas, me tapaban. Podía ver desde mi lugar que el piso era de cemento, y sabía que cuando salga de entre esos trapos iba a sentir su frío en mis pies, pero para mi sorpresa, estaba completamente vestido. Habían cortinas rasgadas en vez de puertas y basura por todos lados, aunque acomodada contra las paredes prolijamente.

Algo estalló afuera, me levanté de un salto y pude observar que en la misma habitación había gente que conocía, pero que nunca había visto antes, ni oído hablar de ellos, ni tampoco leído. Entre ellas había una embarazada que vino a saludarme como si me hubiera levantado de entre los muertos, la rechacé ya que desconfiaba de cualquier situación que emanara ese mugriento lugar, ella ni se inmutó. Así que emprendí mi camino hacia algún lado.

Primero recorrí las habitaciones de la casa, buscaba encontrar algo conocido, y todo lo era, pero de la misma manera que la gente que estaba viendo. En una de las habitaciones estaba un hombre agachado, con una pala, limpiando la mierda de lo que luego descubrí que era un pato, que estaba dando vueltas por ese cuarto, inocentemente, sin saber lo que pasaba a su alrededor, y hasta podía ver su sonrisa ingenua desde mi lugar. El tipo se levantó y comprobé que era Tommy Lee(sí, el de Mötley Crüe), pero al mismo tiempo no lo era. “¿Estás listo?, ya nos vamos” - preguntó, “” - respondí bastante desconcertado, y seguí recorriendo la casa.

Me encontré en el baño, rodeado de paredes amarillas, llenas de humedad, cayéndose a pedazos, y un olor insoportable. Al darme vuelta para irme de ahí, volví a encontrarme con la embarazada, esta vez me abrazó y me dijo que todos me habían extrañado, le señalé al supuesto Tommy Lee para que entendiera que nos estábamos yendo a algún lado.

Salimos de la casa y el exterior no era tan distinto, de hecho era peor. La ciudad estaba completamente destruida, un humo denso lo cubría todo y era casi imposible respirar, a la mayoría de los edificios les faltaba una o dos paredes y muchos en su totalidad derrumbados, sus heridas mostraban que había pasado demasiado tiempo, intuí que el resto del mundo estaba en las mismas condiciones y me había perdido de una gran catástrofe, ¿donde estuve todo ese tiempo?.

El supuesto Tommy Lee me trataba como si fuera un amigo de toda la vida y me hacía chistes boludos, era simpático. Me tomó del brazo y me condujo a la parte de atrás de lo que parecía un micro de larga distancia. Al entrar me encontré con alguien que parecía ser Ozzy Osbourne(sí, el único Ozzy) con cuarenta años menos, y me estaba reservando un lugar para mí.

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El viaje empezó y el paisaje era lamentable, pero no había muertos, ni gente viviendo en la calle, ni siquiera había gente, era evidente que habían pasado muchos años desde el episodio, ¿o el mundo tal vez fue siempre así y yo he estado viviendo en un sueño?. Pasamos por una esquina que parecía ser un cementerio de escenografía, con rejas de madera blancas en los bordes, césped artificial y cruces blancas por todos lados, pero no había tumbas, y ese paisaje no pertenecía a ese mundo, era como si en todo este tiempo hubiera estado encerrado en una burbuja. El supuesto Ozzy me comentó que allí el había grabado un vídeo una vez, mientras nos alejábamos de la esquina.

Tommy Lee ocupaba dos butacas riéndose con otras personas cuando el micro se detuvo, se levantó y nos dijo “hasta acá llegamos, tenemos que seguir a pié“. Afuera el polvo era mas espeso que antes, pero podía distinguir a lo lejos que algo grande se estaba construyendo, ahi estaba toda la gente, estaban construyendo, parecía un edificio, pero el mismo empezaba a kilómetros bajo tierra y el diámetro libre que había alrededor de él era del tamaño de un estadio River Plate. Hacia arriba, el final del edificio se perdía entre el polvo que emanaba la construcción. Estabamos a muchas cuadras de distancia viendo la escena y a nuestro lado pasaban teleféricos que venían desde muy lejos y se dirigían hacia la punta de ese edificio, cargaban gente y materiales de construcción.

En las cuatro esquinas entre las que estábamos parados, en una podía verse el edificio a lo lejos, a su derecha se encontraba nuestro micro, ahora vacío, hacia su lado contrario, kilómetros y kilómetros de desierto, y, finalmente, hacia su izquierda, oscuridad, tan absoluta como la noche. Hubiera jurado que era un túnel, si no fuera porque no habían paredes ni túnel, solo la oscuridad, hacia allí fuimos, y en cuanto crucé el umbral, me desperté, con una sed desesperante.

La Puerta

Una ruta en el medio de una montaña estaba inundada por la noche, llovía torrencialmente, solo podía escucharse el agua golpeando contra el pavimento y el horizonte, amenazaba con kilómetros y kilómetros de nada. Recuerdo estar volviendo de pagar el alquiler cuando me encontré en el medio del camino, en una curva, nada más que yo, la ruta y la montaña. Frente mío, una puerta invisible se hizo visible apenas introduje la llave en la cerradura, con su correspondiente marco. Al cruzar el umbral temí por que algún auto chocara contra esta solitaria puerta, así que me apuré a llegar al otro extremo para que el resto de la casa se haga visible para que sea fácil de evitar, y al llegar, desde lejos, pude ver como un auto por poco choca con la puerta, las luces rebotaron contra ella y frenó a tiempo, tenía que apurarme más.

Finalmente llegué y me dí cuenta que era mi antigua casa, mi madre estaba en ella, el resto del hogar se materializó, pero las paredes eran lila y las hornallas de la cocina estaban encendidas por el frío. Mamá me retó por haber entrado por la otra puerta, alegando que era peligroso justamente porque podía haber un accidente.

Vi viejos muebles que me acompañaron toda la vida, y esa esencia de mi antigua habitación que hoy solo es un buen recuerdo, mi abuelo merodeaba el resto de la casa y me dí cuenta que al final de la curva se encontraba esa otra casa que aparecía en sueños recurrentes, en donde al principio los techos de cristal estaban intactos, pero más adelante, en otros sueños, aparecían totalmente destruidos y parecía que habían pasado años desde la última vez.

Acto siguiente me encontré en esa casa, destruida, investigué los pasillos que siempre había recorrido, seguían ahí, solo que la pintura de las paredes estaba descascarandose y había demasiada suciedad y polvo. El cuarto secreto, en el tercer piso, tenía sus puertas abiertas y la oscuridad en su interior me llamaba a gritos.

Me desperté gritando “basta!” justo antes de entrar en la habitación, ni esa vez ni ninguna de las otras pude saber que es lo que albergaba en su interior, tal vez algún día lo sepa.

Batman y los Ovnis

Me encontraba meando en un departamento que había alquilado, no recuerdo con quien, en San Bernardo, mirando sin prestar demasiada atención en dirección a la ducha y pensando “este depto está bueno para alquilarlo en temporada“, el baño se caía a pedazos y la bañera mostraba rastros de sangre seca, “alguna pelea” - pensé.

De repente me encuentro caminando por la calle, estaba oscuro, tan oscuro que solo podían distinguirse las siluetas de los arboles y el cielo, en una explosión de estrellas, amenazante. Un lento frío recorrió todo mi cuerpo, me puse nervioso. Una radio que transmitía jazz de los años ‘20, casi imperceptible, y el viento, tibio, comenzaba a tomar algo de fuerza y podía sentir pequeñas porciones de arena rasgando mi cara.

Una pareja de viejos totalmente demacrados, pelo blanco como la nieve y ojos tan azules y determinados que harían temblar a cualquier Díos griego, se encontraba caminando en dirección a lo que supongo sería su hogar, eran los dueños del departamento. Me aproximé a ellos y con un tono casi lastimoso pregunté:

- (no recuerdo el nombre, así que inventaré alguno para que no quede en el completo anonimato) - “José, podría pedirle un favor?”
- “Por supuesto” - contesta el viejo buscando la aprobación de su mujer.
- “Vamos adentro” - protesta ella, y ya con un pie adentro del hogar, me apresuro a salvar la situación.
- “Es algo pequeño, necesitaría que me configure mi pc para poder recibir el clima de la costa” - la mujer ya estaba dentro de la casa, y el viejo se acercó hacia mí.

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Recuerdo estar mirando hacia el horizonte, oscuro, sabía que el mar se encontraba en esa dirección, pero no podía distinguirlo, solo escucharlo rugir con furia. El viento comenzó a soplar mas fuerte, ahora volaban hojas y los arboles se inclinaban, haciéndole una reverencia al cielo. La música comenzó a escucharse con una leve interferencia, miré al viejo, estaba petrificado, el frío que sentía anteriormente se convirtió en un intenso calor, estaba cagado en las patas.

El cielo parecía estar tragando un bocado espeso, y a lo lejos, una forma ovalada se acercaba a una velocidad impensable, llegó hasta nosotros y se detuvo medio segundo, era un ovni, de color negro, no emitía luces pero podía verse su silueta, en completo silencio, pero podía sentirse su presencia. Resumió su marcha y desapareció dando unas vueltas horrendas por el aire, como si estuviera encarrilado en una montaña rusa, me estremecí, lo miré al viejo y le dije “iba a las chapas, y ahora se re tomó el palo”, el viejo, mudo.

batman.jpgMiré de nuevo hacia la dirección en la que estaba el mar, y pude ver como alguien, con capa y capucha, bajaba ansiosamente de un árbol. Golpeé en el hombro a mi compañero y exclamé:

-”Boludo!, ese es Batman!”

Redoblantes por favor, Batman se acercaba a toda velocidad, su antiguo traje gris me llamó la atención, era el Batman de Frank Miller, que carajos hacía ahí?. Siguió corriendo a toda prisa hasta quedar a un paso delante de nosotros, se detuvo, me miró, pregunté miedosamente: “me vas a pegar?“, “no” - respondió muy tranquilo - “vengo a buscar a mi archi enemigo” y lo señaló al viejo.

Acto seguido nos encontrábamos en una sala de control que nada tenía que envidiarle a una sala de la NASA de los años ‘60, con sus luces parpadeantes y ruidos extraños, pero estaba vacía, excepto por nosotros tres. El viejo estaba suspendido en una especie de tubo, mirando desconcertadamente hacia la nada. Batman y yo estábamos en el centro de la habitación, y, riendo nerviosamente, exclamé: “imagínate estar completamente drogado en este momento”.

Batman se reía.

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