Consiguiendo el control total sobre cada ser vivo de este planeta

Seguramente estás cómodamente sentado en tu box/escritorio de tu oficina, haciendo facha con tu tarjetita para entrar y salir de la misma, colgando a un costadito de tu pantalón. Por la calle tenés esa actitud de mirá que importante que soy, como me cuelga!. El pedacito de plástico, como si fuera una prenda cara, algo de status, otro nivel.

¿Estás enterado de lo que lleva el pedacito de plástico adentro?

El RFID es un circuito chiquito chiquito que funciona como si fuera un código de barras, identifica por un único número de serie a un objeto o persona, aunque, en detalle, es un dispositivo de almacenamiento, como un pen drive, solo que en menor medida. Viene en forma similar a la de un sticker, y su funcionamiento es por medio de frecuencias de radio y responde a peticiones de otros dispositivos que disparan estas mismas frecuencias.

Los ves por todos lados, en los libros, productos del super, y, claro está, en la tarjetita. Como dije antes, identifica lo que está etiquetando como único, pudiendo así llevar un control total del producto. Veamos su aplicación práctica en un caso real; José González(del clan González) pasa su tarjeta RFID por el lector de la puerta de su oficina. Una base de datos registra su ingreso el viernes a las 9:01. Luego, José sale a comer a las 13 y pasa su plástico por el mismo lugar(desde adentro, claro). Registrado. Vuelve a las 14, lo mismo. José muy felizmente se retira a su hogar ese mismo viernes a las 17:35, porque decidió que como es viernes, se lo puede permitir. El lunes, cuando llega a su trabajo(habiendo previamente pasado su tarjeta a las 9), su jefe lo espera para que rinda explicaciones por haberle robado a la empresa en donde trabaja esos 25 minutos del viernes. ¿González, por que se me fue el viernes 13 a las 17:35 cuando su horario es hasta las 18?. González está en el horno.

Ahora subamos un poco de nivel el ejemplo. José consiguió acceso al área de servidores de la empresa, porque armó relajo y cumplió horarios. Para entrar en esta área, no solo tiene que pasar su tarjeta, sino que además tiene que marcar un código de seguridad y apoyar su pulgar en un lector de huellas digitales, para comprobar que realmente es el. Su tarea del día es configurar un servidor de mail. Tarea resuelta, González, tiene un diez.

Un mes más tarde la empresa decide que lo de las tarjetitas es super rudimentario, porque a José le robaron el otro día llegando a su casa y se la sacaron, la seguridad de la empresa se encuentra comprometida. Hemos decidido darle a todos nuestros empleados un implante gratuito de chips RFID para que esto no se vuelva a repetir.

Créanlo, existen tales implantes, y su funcionamiento y aplicación son los mismos, solo que ahora José lleva un circuito debajo de la piel entre su indice y pulgar, o sea que ahora pasa su mano por el lector de tarjetas y ya sabemos que es él. A menos que le corten la mano, a José nunca más le podrán robar su identidad.

Llevemos esto a un nivel mucho más alto. El gobierno del país en donde vive José, Republica de Banania, decide que la implementación de chips RFID es todo un éxito, pudiendo suplantar así los DNI y todo tipo de acreditación personal. Ahora los trámites de cada servicio público pueden hacerse pasando la mano por un lector. El banco comprueba la identidad del cliente pasandole una especie de lector de código de barras por el mismo lugar. El vídeo club de la cuadra en donde vive José tiene registrado el número de identificación RFID como número de cliente, esta noche José va a mirarse la trilogía completa y extendida del señor de los anillos y solo tuvo que pasar su mano por un lector. Pero antes una paradita por el fast food de la esquina, se pidió un combo 32 y agrandó su pedido, pasando su mano por un lector, claro. Y en el camino también compró un Cancerol Box y unas golosinas para los hijos, adivinen como.

Sigamos. El mismo gobierno promueve un nuevo plan de seguridad para saber donde está cada persona a cada minuto del día, pudiendo así evitar secuestros, robos(o no, pero identificando rápidamente al ladrón, que también tiene un chip implantado, ubicarlo rápidamente y meterlo preso), gente perdida, etc. Contratan a una corporación multinacional que tiene unos cuantos satélites en órbita que permiten, por medio de micro ondas, ubicar a cada chip que anda dando vueltas dentro de República de Banania. Sabemos que hoy José González está en su casa con su familia(que también tienen chips implantados) mirando la trilogía de volver al futuro(es fanático de las trilogías el muchacho). Sabemos en donde estuvo, que movimientos bancarios realizó, que comió, donde, con quienes, y hasta sabemos que compró un libro de Marx(no Richard, sino Karl).

José se está comportando raro. En estos días siguió comprando libros zurditos, se junta con gente que sigue la misma ideología y hasta parece que están tramando una protesta en contra de la nueva ley que está por promulgar República de Banania, en donde se dice que está aceptado el nuevo aumento de impuesto a cada billete emitido por el Banco Central.

Después de la manifestación, José desapareció de la faz de la tierra.

¿Me estaré volviendo paranoico? ¿Me habrá afectado leer 1984, Farenheit 451 y haber visto Equilibrium o Zeitgeist? La realidad es que esta tecnología ya se está aplicando y me da mucho miedo pensar en República de Banania como algo que va a estar entre nosotros de acá a diez años o menos. Te venden kits de desarrollo para que juegues con estos chips y crees nuevas aplicaciones para esta tecnología, cuando en realidad estás ayudando a las empresas que controlan este mercado a adelantar el paso. Te dicen que mejor les implantes a tu familia los chips, no vaya a ser cosa que un ataque terrorista y no sepas donde están… no, claro.

Imagino un mundo en donde absolutamente todos mis movimientos están controlados por radar, más de lo que ya están controlados hoy por hoy. Donde saben con quien estoy, que pienso, que hago, que como, con quien cojo y hasta a que hora cago. Esto no es una historia de ciencia ficción, y tengo las bolas en la garganta. Y eso que ni siquiera mencioné a las corporaciones detrás de esta tecnología.

¿Seguís estando orgulloso de la tarjetita que te cuelga del cinturón?

Más información sobre los chips RFID | Wikipedia