La Patagonia que nunca fue nuestra

alerces1.jpgHace unas semanas estuve por el Sur, una vez más. Y una vez más, me seguí enamorando de él como nunca me enamoré de la capital. Pero por otro lado, me fui algo decepcionado por ciertos residentes(y también turistas) que no saben apreciar el terreno que les fue concedido. Y esto viene a que acabo de leer que desde el domingo hay un incendio bastante complicado en Los Alerces, y si bien no pude encontrar referencia alguna sobre las causas, no me cabe ninguna duda de que fue intencional, ya sea por un olvido de algún boludo o por intereses de algunos otros. Quemándose, hasta el momento, unas setenta hectáreas que albergan cipreses(que de por sí tienen un crecimiento bastante lento) y coihues, entre otros distintos tipos de vegetación, sin contar con la fauna residente( huemul, pudú, zorro colorado, coipo y puma), y la noticia, obviamente, pasa desapercibida(y dicho sea de paso, el incendio está fuera de control), porque parece que es más importante Nalbandian, Obama y Macri asumiendo la presidencia de Boca.

¿Y esto es el progreso del ser humano?, absolutamente no, y la pregunta no es tan complicada ni enigmatica. Los que hoy viven en la Patagonia Argentina o están de visita, lo hacemos de prestado, porque la Patagonia no es ni Argentina, ni Chilena, y ni siquiera Mapuche(ellos que están tan victimizados por la sociedad, ellos mismos y por aquellos europeos que invadieron sus pampas), a la Patagonia habían llegado primero los Tehuelches y ellos tenían todo bien organizado hasta que a los Mapuches se les ocurrió masacrarlos cuando, justamente por culpa de los colonizadores(una sutil manera de llamar a los asesinos), empezaron a enfermar de Sarampión, Viruela y gripe, quedando diezmados y vulnerables ante cualquier amenaza, en este caso, los Mapuches. Y si bien no se sabe con exactitud el origen de esta etnia, ellos estaban antes y cuidaron esas tierras para que nosotros llegaramos y la explotasemos como pasó muchos años después, con distintas campañas, desde aquellos oscuros tratados de “paz” a partir de 1716, llegando a las de Rosas y Roca(quien estaba totalmente convencido no solo de que el aborigen era amenaza, sino que había que extinguirlos y expulsarlos de sus propias tierras), y que a fin de cuentas fue todo una gran carrera solo para que Chile no se quedara con ese terreno antes, un gran “por las dudas”(revolcate en tu tumba, Moreno).

Si vamos al caso, la tierra no es de nadie y nosotros nacimos sobre ella para tomar prestados sus recursos, pero no quiero irme tan al extremo ni irme por las ramas. Estas tierras, ni el Sur, ni el Norte y ni siquiera esta Capital son nuestras por derecho, las expropiamos, asesinamos a sus originales inquilinos, separamos a los hombres de las mujeres para que no puedan procrearse, les hicimos hijos y nos seguimos expandiendo.

Habiendo entendido esta brutalidad de parte de nosotros, los colonizadores, podemos ver como un simple incendio no es más que una lucha por el mismo territorio, pero más cruel(que total en su momento desde acá se regalaron millones y millones de hectáreas a amigotes de Roca y gente “importante”), porque ahora el interés es para solo unos cuantos y ya no más en el nombre de la patria. Me gustaría creer que la historia que me contaron es mentira, que entendí mal yo, pero no, y a veces me da tanta vergüenza tener que leer nuestra historia.

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Y seguramente me estoy olvidando de muchos datos y algunos los tendré como erróneos, pero quería llegar justamente a que hoy a mucha gente ya no le importa, que se pudra todo, mientras haya paisaje lindo para sacar fotos… Y se también que este comportamiento no es exclusivo del Sur, sino de todas partes, en mayor, igual o menor medida. Venimos a robarles las tierras a otro y ahora que vivimos en ella como si hubiera sido siempre nuestra, ni siquiera tenemos la decencia de cuidarlas. Obviamente hay muchísima gente que se encarga de la salud de la flora y fauna de la Patagonia, pero lamentablemente a veces hay grupos de vivos mucho más grandes y malignos que se encargan de lo contrario, por un par de mangos. Y estamos también nosotros, los boludos que miramos admirados las maravillas del Sur, mientras sacamos la foto con una mano y con la otra tiramos el pucho prendido en medio de la vegetación.

Pero apúrense, muchachos, que a la Patagonia la están volviendo a vender a manos extranjeras y estos nuevos excentricos nos van a expulsar a nosotros, la raza estéril que ocupa la zona.